sábado, 1 de agosto de 2009

Mingote

Mingote - ABC (01/8/2009)

Iran’s president in trouble - Ructions at the top


Mahmoud Ahmadinejad is being buffeted on all sides in Iran

It has been a rough fortnight for Mahmoud Ahmadinejad, Iran’s beleaguered president. Mir Hosein Mousavi is proving an unexpectedly tenacious opponent, accusing Mr Ahmadinejad’s government of a catalogue of crimes against the Iranian people. In a Friday sermon at Tehran University, Akbar Hashemi Rafsanjani, a former president and one of Mr Ahmadinejad’s leading foes, ominously called the turmoil “a crisis”. Muhammad Khatami, another former president, has called for a referendum on the disputed presidential election results. Now, only days before his inauguration for a second term, Mr Ahmadinejad has fallen out with a clutch of powerful conservatives whom he had formerly counted as allies.

The latest row revolves around Mr Ahmadinejad’s short-lived appointment of a vice-president. Esfandiar Rahim Mashaei is almost part of the family (his daughter is married to the president’s son), but last year he angered conservatives by suggesting that the Israeli people could be friends of Iran. So when Mr Ahmadinejad tapped him for the vice-presidency, Ayatollah Ali Khamenei, Iran’s supreme leader, immediately told the president to ditch his friend. Mr Ahmadinejad sulkily acquiesced but then defiantly made Mr Mashaei his chief of staff.

The president may have been trying to show that he has a mind and a power base of his own. He may also have been seeking to mollify his reformist opponents by showing the world that he is not quite as fanatical about Israel as he has often sounded. If that was his plan, it flopped. After failing to secure his own man as vice-president, he lost his minister of culture and Islamic guidance, who promptly resigned. Mr Ahmadinejad then fired his intelligence minister, who had criticised Mr Mashaei’s appointment.

At Friday prayers a week after Mr Rafsanjani’s hostile intervention, the president then caught a blast of cold air from one of his conservative supporters, Ayatollah Ahmad Jannati, who heads the powerful Guardian Council. He cautioned Mr Ahmadinejad against rubbing up Mr Khamenei the wrong way. Some have argued that the supreme leader has looked weaker in the past few weeks, but this episode is a reminder that he still wields a lot of clout. Following Mr Jannati’s comments, two-thirds of Iran’s parliament, which has tripped up the president before, signed a letter telling Mr Ahmadinejad to sort himself out and to do Mr Khamenei’s bidding.

It is by no means the first time Mr Ahmadinejad has faced opposition from within the conservative camp. His bombastic millenarian populism has long irked his more pragmatic conservative allies. Hardliners are not always keen on him either. At least one group with links to the baseej militia has said it wants to wrest power from Mr Ahmadinejad, offering its own preferences for government posts.

In the past the president has been cushioned from criticism by Mr Khamenei’s steady support. It is said that Mojtaba Khamenei, the supreme leader’s power-broking son who apparently has pretensions to succeed his father, broadly backs Mr Ahmadinejad. So the president still has powerful allies. Even so, just now these latest ructions within the establishment may matter more for Iran’s future than protests on the street.

From The Economist print edition

Jul 30th 2009 | TEHRAN

El huevo y la serpiente

Llevamos muchos años escuchando la misma monserga: que si la ETA está desmantelada, que si la ETA carece de capacidad operativa, que si la ETA tiene cada vez más dificultades para sustituir a los criminales capturados, etcétera. También llevamos muchos años escuchando, cada vez que la ETA actúa, que sus crímenes no son sino estertores de una serpiente agónica que se retuerce convulsivamente. Pero la tozuda realidad nos demuestra que la ETA es más bien una hidra; y más concretamente la hidra de Lerna, con una capacidad regenerativa que deja chiquitos todos los esfuerzos policiales. Ahora que la banda terrorista celebra por todo lo alto el quincuagésimo aniversario de su fundación convendría que nos dejáramos de paparruchas complacientes e intentásemos dilucidar la razón de su capacidad regenerativa.

Y la razón de esa capacidad nos la ofrece una encuesta reciente, en la que hasta un quince por ciento de los adolescentes vascos -muchachos de entre 12 y 16 años- reconoce sin ambages que la violencia es un instrumento legítimo de lucha política. Si un 15 por ciento de adolescentes vascos no tiene empacho en proclamarlo hemos de deducir que el porcentaje de quienes aceptan para su coleto tales métodos sin atreverse a proclamarlo debe de ser mucho mayor; suficientemente grande, desde luego, para asegurar ese «recambio generacional» que la ETA requiere para seguir perpetrando sus crímenes. Y lo verdaderamente milagroso es que tales porcentajes no sean aún mayores; pues, si nos pusiéramos en el pellejo de esos adolescentes vascos, nosotros también aceptaríamos la violencia como instrumento legítimo contra un dominio opresor.

Para llegar a esta conclusión no hace falta sino considerar dos elementos de juicio. El primero atañe a la propia naturaleza humana: la adolescencia es edad ardorosa, propensa a incubar quimeras, propensa a las efusiones que brotan generosas del corazón y ofuscan la capacidad de raciocinio. El segundo elemento es tan notorio y gigantesco que suele pasar inadvertido: esos adolescentes reciben una educación que fomenta el odio concienzudo hacia «lo español», a través de una tergiversación sistemática de la historia que presenta a los españoles como una patulea de conquistadores que han hecho de la opresión el instrumento de su dominio. Bastaría que nuestras autoridades, en lugar de aturdirnos con las mismas monsergas sobre el inminente desmantelamiento de la ETA, se tomaran la molestia de hojear los manuales de historia que estudian los adolescentes vascos para que llegaran a la conclusión de que en esos libros se halla el huevo de la serpiente cuyos coletazos padecemos... y seguiremos padeciendo mientras no se combatan sus causas.

Combatir sus causas significa acabar para siempre con esa vía nutricia que asegura la capacidad regenerativa de la banda terrorista. Un muchacho a quien se inculca, con la anuencia (o incluso el aplauso) de la autoridad educativa, una idea quimérica de la patria vasca, a quien desde la escuela se le instilan insisidas constantes que no tienen otro propósito sino mantener vigoroso el veneno del odio contra la «dominación española», no le queda otro remedio -si es que aún tiene sangre en las venas- que aceptar el uso de la violencia contra los opresores de su pueblo. Este es el semillero que convierte a la serpiente etarra en una hidra de Lerna; y, mientras ese semillero no sea arrasado, al entramado social que presta su aliento a los terroristas le bastará con incubar con esmero y delicadeza el huevo de la serpiente. Entretando, seguiremos escuchando la misma monserga: que si la ETA está desmantelada, que si la ETA carece de capacidad operativa, que si la ETA tiene cada vez más dificultades para sustituir a los criminales capturados, etcétera.

Juan Manuel de Prada
www.juanmanueldeprada.com

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