Rute, junto al rostro de la Síndone.Lleva 30 años investigando la Sábana Santa (es la delegada en Madrid del Centro Español de Sindonología). Ha dado más de trescientas conferencias y escrito multitud de artículos. Mucha actividad sin ánimo de lucro. ¿Recompensa? “Comprender mejor la Pasión de mi Señor, agradecerla y acercarme más a Cristo”. ¿La posición de la Iglesia? “Ni afirma ni desmiente, pero anima a su veneración en la catedral de Turín”. Eso sí, aclara que la fe no depende de la veracidad o no de la Sábana Santa.
-El pasado día 10 se volvió a exponer el lienzo hasta el 24 de mayo. ¿Por qué hay tantas restricciones en la exposición pública de la Sábana Santa?
-Exclusivamente por seguridad; sobre todo la luz es lo que más afecta, o puede afectar, a una tela tan antigua.
-El lienzo ha sido propiedad de la familia Saboya hasta 1983. ¿No le llama la atención que lo que puede ser evidencia de la Pasión de Cristo haya sido propiedad privada durante tanto tiempo?
-Al contrario, si hubiera sido siempre de la Iglesia Católica, sería sorprendentemente llamativo.
-¿Por qué la cede la familia Saboya?
-El Rey Humberto II de Saboya, en el exilio en Portugal, lo dejó escrito en su testamento para sorpresa de su misma familia. Cedió la propiedad a Juan Pablo II y éste dijo que los Papas pasan, pero la Iglesia permanece; así que quedó para la Iglesia.
-Da la sensación de que la historia de la Sábana Santa está marcada por el fuego. Además del de Turín hubo otro reciente. De los cuatro investigadores sólo uno concluyó que el incendió había sido provocado. ¿Usted qué cree?
-No tengo datos para opinar en ningún sentido, excepto los resultados oficiales de la investigación italiana. No me atrevería a dar una respuesta. Es cierto que el fuego ha perseguido a la tela y siempre ha sido polémico el resultado de las investigaciones; en 1532 tampoco estuvo claro qué provocó el incendio, aunque también hubo indicios de que pudo ser intencionado.
-Lo último que se ha publicado en prensa es una especie de “certificado de defunción” de Jesús de Nazaret hallado por la investigadora de los museos vaticanos Barbara Frale. ¿Qué opinión le merece?
-Hay que ser muy cauteloso con este tipo de cuestiones. Fallan muchas cosas. Hay que esperar porque lo que hay actualmente no nos convence en absoluto y esto avala nuestra imparcialidad porque Frale defiende que la tela es del siglo I.
-Pero no parece sencillo que una investigadora de los museos vaticanos se ‘tire a la piscina’.
-No. Obviamente tiene cierto peso. Pero sinceramente creo que hay que esperar a estudiar y comprobar más resultados e investigaciones serias.
-El examen del carbono 14 realizado en 1988 descarta que la Sábana Santa sea del siglo I. ¿Le parece conclusivo?
-No. Estos análisis están descartados. La tela tiene muchos problemas, como por ejemplo la contaminación, bacterias y hongos que la han atacado durante siglos y que pueden haber distorsionado el análisis al aportar su propio carbono 14. El nivel de significación es de apenas un 5%: absurdo, sin valor. Decir que es falsa es una gran manipulación.
-Pues la Iglesia lo hizo.
-El cardenal Ballesteros se precipitó al dar los resultados como definitivos. Al final ese mensaje ha calado. Pero el mal hace bien: uno de nuestros socios empezó a interesarle la Síndone por el carbono 14.
-¿Se puede afirmar que el lino de la tela de la Sábana Santa es de la época de Cristo? ¿Existen otras telas de la misma época?
-Los demás análisis y datos históricos parecen confirmar su procedencia del siglo I. Hay telas del siglo I y mucho más antiguas, de miles de años de antigüedad, como es el caso de muchas egipcias.
-El examen de los pólenes apunta a que la Síndone viajó en los primeros siglos hasta que en el siglo XIV pasó a ser propiedad de la familia Saboya. ¿Por qué esos viajes?
-Hay muestras de polen de Jerusalén. Pero la tela viajó mucho. Hay que tener en cuenta que para los judíos, la tela funeraria era un objeto impuro; quien la tocara caía en impureza legal.
-Así que no es probable que los discípulos quisieran quedarse con ella.
-Al contrario. No sólo no tendrían inconveniente de prescindir de ella, sino que sería una liberación. Para el resto era un gran tesoro. Por eso ha tenido un recorrido histórico tortuoso y apasionante.
-¿Cuáles son las últimas investigaciones realizadas por el Centro Español de Sindonología?
-No hemos realizado ninguna investigación directa, in situ, sobre el lienzo. Sin embargo cuarenta investigadores llevan veinte años estudiando intensamente el Santo Sudario de Oviedo en continuo contacto con los investigadores de la Síndone.
-¿Qué han concluido?
-Coincide el grupo sanguíneo AB, la persona murió en posición vertical, tiene un edema, sangró después de muerto por la nariz y por la boca, tiene objetos punzantes, barba y bigote. Tiene todas las posibilidades de ser complementaria de la Síndone aunque la tela -de unos 80 por 50 centímetros- es más sencilla.
-Sabemos que en la imagen de Turín no hay restos de pintura y que se trata de una especie de radiación. ¿Tenemos alguna novedad?
-En efecto, no hay rastro alguno de pintura ni de ningún otro material añadido. Pero no es correcto hablar de radiación, puesto que no existe radiación que se conozca actualmente capaz de formar una imagen con las únicas características que tiene la impronta de la Síndone: muy superficial, sin traspasar al otro lado de la tela. Sigue siendo una incógnita a la que la ciencia sigue sin dar respuesta.
-A pesar de las evidencias científicas que apuntan a que el hombre de la Síndone fue Cristo, un elevado porcentaje de personas consideran que no es sino un mito. ¿Cómo lo explica?
-La única explicación posible es que la persona que fue envuelta en la Sábana Santa no es un solo personaje histórico importante, sino alguien que nos implica personalmente. Que los restos de Colón sean o no de Colón, en el fondo no nos afecta; pero si el hombre de la Síndone es Cristo, nos interpela íntimamente. Esto es lo que molesta a muchos.
-Da la sensación de que Cristo ha querido dejar una huella para los más incrédulos como santo Tomás. ¿Comparte esta tesis?
-Cristo nos dejó todas sus enseñanzas en los Evangelios. Nos dejó la Iglesia y los sacramentos. La Iglesia no necesita nada más. Pero no cabe duda de que la Síndone es un reflejo absoluto y exacto de la Pasión de Cristo. Ayuda a comprender y conocer y de esta manera agradecer la Redención y acercarnos a Cristo.
-Pero da la sensación de que la Iglesia no ‘explota’ más este argumento.
-La Iglesia no certifica, pero se venera en una catedral y anima a su veneración. Sólo ha habido dos obispos franceses del siglo XIV contrarios a su exposición en público más por cabezonería que otra cosa.
-Ya, pero se anima poco…
-Está bien. La Iglesia no se empeña. La fe no depende de la Síndone. Porque si finalmente se quemara, ¿no habría habido Resurrección?
Luis Losada Pescador
http://www.albadigital.es

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