domingo, 18 de abril de 2010

«Primavera» celestial

Se cumplen cinco años del pontificado de Benedicto XVI. Para nosotros, los católicos, han sido cinco años de gracia en los que el Papa ha realizado con valentía y serenidad la difícil tarea de llevar el timón de la nave de Pedro, que es la Iglesia, con firmeza, serenidad y una caridad extraordinaria. Pretender asumir la figura del Papa sin fe es una tarea dura, pues no es un gobernante más o el líder de un grupo espiritual ciertamente importante: es el Vicario de Cristo en la tierra. Y esto son palabras mayores, pues los católicos le amamos, le apoyamos y le obedecemos desde la fe en Cristo, que encomendó a Simón Pedro y sus sucesores presidir en el amor a todos sus discípulos y confirmarlos en la fe. En estos cinco años, Benedicto XVI ha sabido continuar la tarea que Juan Pablo II protagonizó con una fuerza extraordinaria: aplicar con fidelidad el Concilio Vaticano II, llevando al corazón de millones de creyentes la ilusión y el gozo de una «primavera» eclesial. Desde una absoluta fidelidad a la verdad de la persona humana y una honestidad férrea, el Papa ha transmitido a los cristianos en estos cinco años la importancia del amor de Dios que se manifiesta en la sagrada liturgia, en la oración, pero sobre todo en la caridad que debemos vivir con todos los hombres. «Dios es amor» fue su primer gran documento y el que ha marcado un pontificado que no ha estado exento de incomprensiones, calumnias y persecuciones por parte de ciertos sectores.

Jesús Higueras

www.abc.es

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