quarta-feira, 30 de setembro de 2009

Normal Borlaug, adalid en la lucha contra el hambre

Norman Borlaug.
Norman Borlaug, padre de la genuina revolución verde, premio Nobel de la Paz en 1970 por sus innovaciones en el terreno de la agricultura, que evitaron la malnutrición y la muerte de millones de personas, falleció el pasado día 12, a los 95 años.

Estudió en una escuelita de Iowa que apenas tenía un aula, no logró aprobar los exámenes de ingreso en la universidad. Pero lo que sí logró fue combinar el sentido común, la ciencia y el trabajo duro.

Primero se afanó en la mezcla de innumerables variedades de trigo, de diferentes regiones y países, al objeto de crear un grano resistente a las plagas y conseguir así incrementar las cosechas entre un 20 y un 40 por ciento. También concibió métodos para poder obtener más de una cosecha anual, así como para reducir el tiempo de maduración del cereal. Luego de que convenciera a sus gobernantes de la necesidad de emprender ciertas reformas normativas y de incrementar el uso de fertilizantes, las nuevas variedades de trigo mexicano a él debidas se cultivaron con rotundo éxito en países como Paquistán y la India.

Durante buena parte de su vida, Borlaug tuvo que luchar contra múltiples obstáculos, empezando por los que sembraban los agoreros que predecían hambrunas sin cuento tanto en Asia como en África. En una ocasión me comentó, sin rencor alguno, que había tenido que confrontar "el caos burocrático, la oposición de los vendedores de semillas, siglos de costumbres campestres, diferentes hábitos y supersticiones". Sus descubrimientos e innovaciones fueron una aportación de primer orden a la mejora de la alimentación de las gentes de México, la India, Paquistán, China y América del Sur.

Entre 1950 y 1992, la producción mundial de grano aumentó de 692 a 1.900 millones de toneladas, si bien la superficie cultivada sólo lo hizo en menos de un 2 por ciento; es decir, que la productividad del terreno se incrementó un 150 por ciento. Sin la Revolución Verde de Borlaug, millones de personas habrían muerto de hambre, o bien habría sido necesario destruir numerosos bosques y reservas naturales para dedicar más tierra a la agricultura.

Los últimos años de su vida los dedicó a asegurarse de que el siglo XXI tuviera también su Revolución Verde, que descansará en la biotecnología y la manipulación genética. El objetivo es lograr cosechas más abundantes con menos agua y menos productos químicos. Pero los ecologistas radicales están haciendo todo lo posible para impedir el adelanto de la ciencia; y cuentan con poderosos aliados en entidades reguladoras y organismos adscritos a la Organización de las Naciones Unidas.

Borlaug alertó de que si los ecologistas radicales y los burócratas logran detener la biotecnología agrícola, podrían finalmente producirse las hambrunas que llevan vaticinando tantos años.


© AIPE

HENRY I. MILLER, médico y biólogo investigador de la Hoover Institution (Universidad de Stanford).

segunda-feira, 28 de setembro de 2009

O bobo de Chávez


O que pode ser pior?

Acreditar que Lula foi de fato surpreendido com a chegada à embaixada do Brasil em Tegucigalpa do presidente deposto Manoel Zelaya?

Ou imaginar que a volta de Zelaya ao seu país foi uma operação do consórcio Brasil-Venezuela? Coube a Hugo Chávez despejar a carga nos jardins da embaixada. A Lula abrigá-la em segurança.

Ajeita daqui, ajeita dali, ficou assim a história oficial da mixórdia contada com pequenas diferenças por Chávez, Zelaya e porta-vozes informais de Lula.

Na manhã da última segunda-feira, Xiomara Castro, mulher de Zelaya, procurou Francisco Catunda, o encarregado de negócios da embaixada do Brasil em Honduras e única autoridade ali presente.

Por escolha pessoal, Catunda é um diplomata de terceiro escalão que está perto de se aposentar. Poderia ter sido embaixador. O poeta João Cabral de Melo Neto, por exemplo, foi embaixador em Honduras.

Catunda, porém, truncou sua própria carreira ao recusar cargos que o levariam a servir em locais distantes do Ceará, onde nasceu. É fissurado em Fortaleza.

Para genuíno espanto de Catunda, Xiomara lhe disse que Zelaya estava dentro de um carro a poucos metros da sede da embaixada.Em seguida, orientou-o a consultar seus superiores sobre o desejo de Zelaya de obter refúgio.

Catunda telefonou para Brasília, que por sua vez alcançou Lula voando para Nova Iorque. Depois do susto, Lula respondeu: tudo bem.

A se acreditar na história oficial, portanto, Chávez armou bonitinho para cima de Lula.

Com meios fornecidos por ele, Zelaya tentara antes duas vezes regressar a Honduras.

Da primeira, só conseguiu sobrevoar o aeroporto de Tegucigalpa em avião cedido por Chávez. Da segunda, foi barrado na fronteira com El Salvador. Fez uma graça, tomou uns tragos e foi embora.

Quem anunciou triunfante o paradeiro de Zelaya uma vez instalado na embaixada do Brasil? Chávez, ora.

De duas, uma: ou faltou coragem a Lula para dizer algo do tipo “ninguém empurra nada goela abaixo do Brasil” e negar hospedagem a Zelaya, ou ele concluiu rapidamente que seria uma boa virar um dos protagonistas da crise hondurenha.

Por que Chávez não mandou Zelaya para a embaixada da Venezuela? Porque sabe que não conta com a simpatia internacional – Lula conta de sobra.

Por que não mandou Zelaya para a embaixada dos Estados Unidos? Porque lá ele só seria acolhido na condição de asilado. E asilado tem de obedecer a regras seculares de asilo. Uma delas: manter o bico fechado.

Zelaya transformou a embaixada do Brasil na casa da mãe Juanita.

Um dia depois de sua chegada, a embaixada estava ocupada por cerca de 300 partidários dele, incluídos guarda-costas armados, uma equipe de televisão da Venezuela, outra de uma rádio local e, sim, um blogueiro norte-americano. Blogueiro é uma praga. Está por toda parte.

Lula deu ordem a Zelaya para não fazer conchavos dentro da embaixada. Brincou, não foi?

Como não pode fazer do lado de fora, e como está na embaixada justamente para fazer conchavos capazes de lhe restituir o poder, Zelaya ignorou a ordem de Lula. Passou a conceder audiências a quem o procura. E a dar dezenas de entrevistas diárias.

O dono do pedaço é Zelaya.

O Brasil emprestou sua soberania para que Zelaya tente derrubar o governo que substituiu o dele.

Se a história oficial for mentirosa, se existirem de fato manchas verdes e amarelas na operação de retorno de Zelaya a Honduras, o Brasil deu uma de país imperialista interferindo diretamente nos assuntos internos de outro país.

Mas se a operação carregou com exclusividade as cores da Venezuela, por mais que me doa à alma, isso significa dizer que Chávez fez Lula de bobo (nada de inédito).

Pois ao fim e ao cabo, o resultado será o mesmo: a interferência nos assuntos internos de Honduras do Brasil candidato a uma vaga permanente no Conselho de Segurança da ONU, o país do “cara”, do pré-sal e da marolinha vencida vapt-vupt.

Ricardo Noblat

http://oglobo.globo.com/pais/noblat

Elogio de la libertad

«La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres». Cervantes lo escribió una vez y para siempre. Los cielos que perdemos cada día nos dan, a cambio de la erosión que provoca el paso del tiempo, ese bien precioso y preciado al que nadie puede ni debe renunciar: la libertad.

Gracias a la libertad podemos decirle al poderoso, de frente y por derecho, que se deje de pamplinas y se dedique a acometer la hercúlea tarea para la que el pueblo lo ha puesto ahí. Que deje de viajar de gañote con su familia como si el ejercicio del poder tuviera algo que ver con la realidad virtual de Disneylandia pasada por el estilo neogótico de la familia Adams. Que le pregunte al asalariado que ha perdido su empleo, al comerciante que ha perdido la clientela o al autónomo que ha perdido la esperanza, si les parece bien que en estos tiempos de crisis el dinero público se invierta en semejantes mangazos mientras la economía da miedo sin necesidad de disfraces progres. Que pregunte. Que se va a enterar de lo que es bueno...

Esta libertad está amenazada por la dictadura blanda de lo políticamente correcto, por ese pensamiento único que traza líneas que nos traen a la memoria, peligrosamente, las zanjas que entre unos y otros cavaron para convertir España en una dualidad irreconciliable. Ni dos Españas ni dos Andalucías. Aprendamos esa lección de una vez. No podemos caer en la trampa que tienden a cada momento los virtuosos del enfrentamiento sordo, los que sueñan con liquidar al adversario a través de su reclusión en un silencio vergonzante. En España hacen falta liberales. Ahora que estamos celebrando el centenario duplicado de la invasión gabacha, más Agustinas de Aragón y menos Pajines de Benidorm.

Hay que echar mano de la libertad para denunciar las prácticas del PRI que gobierna Andalucía, de ese Partido del Régimen Institucional que usa la Administración en su provecho, que mete miedo y pánico con las subvenciones que son pan para hoy y voto para mañana, y que encima se permite el lujo de repartir carnés de buenos y malos andaluces. Hay que decirle a Griñán, el primer presidente andaluz de la era digital tras el dedazo de Chaves, que deje de hacerse el diletante y que se ponga el mono de faena. En vez de escuchar los cantos de sirena de sus panegiristas a sueldo, que les eche un vistazo a las cifras del paro. Que también se va a enterar de lo que es bueno.

Libertad para esto, no para hacer fuegos de artificio ni para dejar la tinta en el reverso blanco de las naderías. Libertad como obligación ética e intelectual. Esta libertad es la que tanto molestaba a Lenin cuando Fernando de los Ríos le preguntó por su ausencia en el régimen comunista que hoy, al cabo de los años y de los crímenes, siguen defendiendo algunos rancios de la izquierda troglodita que pretenden darnos lecciones de democracia. Son los restos de un naufragio que se llevó consigo la vida de millones de seres humanos. Genocidios y campos de reeducación. Las que levanten el puño después de hacerse la manicura para posar en el Vogue que se lo piensen la próxima vez. Y que abran la mano al debate político, que eso es mucho más sano y conveniente.

Frente a ese frentismo, un desafío moral: soy liberal. ¿Está claro o lo repetimos? Tan liberal como el diario donde me forjé durante una década. Tan liberal como el periódico que hoy me abre el postigo de este recuadro que termina como empezó. Sigamos la senda de Cervantes y hagamos, con la modestia que nos devuelve el espejo, un elogio de la libertad.

Francisco Robles
www.abc.es
 
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