terça-feira, 23 de fevereiro de 2010

Un callejón sin salida

Los europeos no podemos quedarnos de brazos cruzados ante el conflicto israelo-palestino. Como estados vecinos vemos con preocupación el deterioro de nuestras relaciones con el Mundo Árabe como consecuencia de la triste situación en que se encuentra el pueblo palestino. Como comunidad que aspira a jugar un papel relevante en la política internacional deseamos que se nos reconozca el papel de actor relevante, lo que exige hacer propuestas viables. En este contexto cabe situar la iniciativa franco-española de reconocimiento de un estado palestino sobre las fronteras anteriores a 1967 y la capital en Jerusalén.

Los europeos nos sentimos humillados cuando un estado amigo, con el que tanto la Unión Europea como la Alianza Atlántica tienen relaciones especiales, supuestamente utilice pasaportes europeos falsos para ejecutar a un alto dirigente del grupo terrorista Hamás en Dubái.

Pero más allá de nuestras preocupaciones debe primar el sentido de la realidad. No nos engañemos. No hay ningún proceso de paz en Oriente Medio. Arafat acabó con él en Taba y la propuesta alternativa de Bush nunca llegó a arrancar. Desde entonces todo ha ido a peor. La retirada unilateral israelí de Gaza tuvo como recompensa más cohetes y una nueva intervención militar. El presidente Abbas no tiene ninguna autoridad sobre Gaza, el Hamastán satélite de Irán. Con la sociedad palestina rota en dos e Irán prendiendo mechas en su seno es imposible avanzar. El reconocimiento de un estado palestino sólo pondría más en evidencia la debilidad de la Autoridad Palestina.

Pero mientras tanto no podemos esperar que el servicio secreto de Israel se quede de brazos cruzados. Si nuestros amigos sirios en particular, y árabes en general, no hacen nada para perseguir a los terroristas de Hamás, lo lógico es que Israel actúe. Lo de menos es la nacionalidad de los pasaportes.

Florentino Portero

www.abc.es

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