sexta-feira, 29 de fevereiro de 2008

Rosto de Bach é reconstruído com técnicas digitais


Técnica legista revelou rosto largo, testa grande, entradas no cabelo e lábios carnudos. Compositor considerado mestre do barroco viveu de 1685 a 1750.

A antropóloga escocesa Caroline Wilkinson reconstruiu digitalmente o rosto do compositor alemão Johann Sebastian Bach, a pedido da Casa Museu de Bach, com sede em Eisenach (centro da Alemanha.

Os resultados de sua pesquisa, que serão apresentados na segunda-feira (3) em Berlim, relacionam os dados obtidos de retratos, medições de seu crânio e da máscara mortuária do músico (1685-1750).

A técnica legista permitiu revelar a face do compositor como um rosto largo, testa grande, incipientes entradas no cabelo e lábios carnudos, segundo as imagens antecipadas hoje pela imprensa alemã.

Wilkinson, que usou as mesmas técnicas de reconstrução facial para descobrir os semblantes de São Nicolás e do faraó Tutancâmon, reconstruiu primeiramente o crânio de Bach para, através de um programa de informática, acrescentar músculos, cartilagens, pele e pêlos, até chegar ao resultado final.

Olhos azuis ou castanhos?

A Casa Museu de Bach explicou que em 1894 o médico alemão Wilhelm His e o escultor Carl Ludwig Seffner tentaram reconstruir o rosto de um dos maiores gênios da música européia e mestre do barroco, a primeira tentativa médica deste tipo da história.

"Estamos ansiosos para ver como ficou finalmente o rosto", afirmou o diretor do museu, Jörg Hansen, que explicou que, embora tenha seguido um processo minucioso na recriação dos músculos e dos ossos, a cor da pele, dos olhos e do cabelo do músico continuam sendo um mistério.

Hansen explicou que nos retratos conservados de Bach algumas vezes seus olhos aparecem azuis e em outras, castanhos, enquanto no caso do cabelo os pintores se inspiraram na moda da época e tomaram como modelo o rosto pintado por Elias Gottlob Haussmann.

A Casa Museu de Bach inaugurará em 21 de março, aniversário do nascimento do compositor, a exposição "Bach no espelho da medicina", cuja estrela será um busto de cera que mostrará o rosto do músico reconstruído.

Agência EFE

Así era la cara de Bach

Comparación del retrato de Haussmann y la reconstrucción digital del rostro de Bach. (Foto: BACHHAUS EISENACH EFE)

Era el mejor músico de su tiempo (quizás de toda la historia) y dicen que tenía un rostro amable y bonachón. Ahora podemos contemplar todos sus detalles gracias a las nuevas técnicas digitales y forenses, que han permitido reconstruir la expresión facial del genio barroco.

La antropóloga escocesa Caroline Wilkinson ha sido la encargada de esta reconstrucción digital del rostro del compositor alemán Johann Sebastian Bach, a petición de la Casa Museo del músico, con sede en Eisenach (centro de Alemania).

Los resultados de su investigación conjugan los datos obtenidos de retratos, mediciones de su cráneo y de la máscara mortuoria del músico (1685-1750).

La técnica forense ha permitido desvelar la faz del compositor como un rostro de facciones amplias y maduras, de frente despejada, incipientes entradas en su cabello y labios carnosos, según informa la agencia Efe.

Wilkinson, quien ha empleado las mismas técnicas de reconstrucción facial para descubrir los semblantes de San Nicolás y del faraón Tutankamon, reconstruyó en primer lugar el cráneo de Bach para, a través de un programa informático, añadir músculos, cartílagos, piel y pelo hasta dar con el resultado final.

Desde la Casa Museo de Bach, explicaron que ya en 1894, el médico alemán Wilhelm His y el escultor Carl Ludwig Seffner intentaron reconstruir el rostro de uno los genios más fructíferos de la música europea y maestro del barroco, en lo que fue el primer intento médico de este tipo de la historia.

"Estamos expectantes por ver cómo ha quedado finalmente el rostro", afirmó el director del museo, Jörg Hansen, quien explicó que aunque se ha seguido un proceso minucioso en la recreación de los músculos y los huesos, el color de la piel, de los ojos y del pelo del músico siguen siendo un misterio.

Explicó que en los retratos que se conservan de Bach, unas veces sus ojos aparecen azules y en otras, marrones, mientras que en el caso del cabello, se han inspirado en la moda del momento y han tomado como modelo el rostro que pintó Elias Gottlob Haussmann.

La Casa Museo de Bach inaugurará el próximo 21 de marzo, aniversario del nacimiento del compositor, la exposición "Bach en el espejo de la medicina" cuyo elemento estrella será un busto de cera que mostrará el reconstruido rostro del músico.

http://www.elmundo.es/

La desgracia nacional

Una victoria electoral del PSOE sería una terrible desgracia. Nunca mejor dicho que una desgracia «nacional». Ninguna de las elecciones celebradas hasta la fecha fueron tan decisivas como estas de ahora. Ni siquiera las primeras de Suárez. Es el ser de España lo que está en juego. En parte ya nos lo hemos jugado y lo hemos perdido. Ahora se trata ya de contener y enmendar. De recuperar. Y quizá por eso yo soy tan exigente con el PP. Y con Rajoy. El PP y los nuevos pequeños partidos es todo lo que tenemos frente al bloque que dirige el PSOE. Un bloque arrasador.

La política de Zapatero consiste en hacer una España irreconocible, nacionalmente, moralmente. Se trata de una auténtica subversión. Es toda una revolución en el sentido más negativo de la expresión. De todos los poderes tradicionales, al único que salva la propuesta de Zapatero es al poder económico. ¿Paradójico? Muy explicable. Resultaría engorroso incluso apropiarse de los medios de producción cuando desde el Estado se controlan los de comunicación. En esa carrera, al partido socialista le acompañan los nacionalistas periféricos (incluso CiU, con remilgos) y los comunistas, ya innombrables, que, habiendo soñado siempre con convertir a todo el mundo en tontos útiles, lo son hoy ellos por excelencia.

La única fuerza política que se puede oponer con eficacia a esta estrategia del PSOE, antinacional y amoral, es el PP. La derrota del PP en estos momentos abriría una crisis muy superior a la partidaria. Como decía al comienzo, se trataría de una crisis de la Nación. ¿Desprecio por lo mismo al partido de mi estimada Rosa Díez o a Ciudadanos? En absoluto. Aunque estos limitan su enfrentamiento con el PSOE a las concepciones relativas al Estado y no a las morales, la alianza sería obligada...

Decía hace unos días mi querido Martín Ferrand con su aceptable sentido relativista que a veces no queda más remedio que elegir el mal menor. Quizá porque él no ve la situación en términos tan dramáticos como yo. Hemos llegado a un punto en que lo que podría ser un mal menor es un Bien por cuanto niega el Mal.

César Alonso de los Ríos

El lugarteniente de Ronald Reagan

Hace dieciocho años, prácticamente un año después de la caída del Muro de Berlín, William F. Buckley Jr. realizó un viaje político por Europa Central y por la entonces aún existente Unión Soviética con una delegación de conservadores estadounidenses. En casi todos los países que visitó sus nuevos dirigentes democráticos le dieron la bienvenida con mucho entusiasmo. Incluso en la Unión Soviética, los líderes reformistas cuyo imperio se estaba desmoronando lentamente ante sus ojos lo trataron con una curiosidad respetuosa.

Al principio, Bill -que es como lo conocía todo el mundo- estaba un poco confuso ante su aparente fama. Pero luego se lo explicaron: algunos de esos ministros, jefes de nuevos partidos políticos y directores de periódicos nacionales de larga tradición (con nuevas líneas editoriales) habían leído copias de contrabando de su revista anticomunista «National Review» durante los muchos años en los que los comunistas los habían condenado a trabajar como fogoneros y canteros. Otros sabían que Bill había organizado una concentración anticomunista en el Carnegie Hall de Nueva York en protesta contra la visita de Nikita Jrushchev a Estados Unidos en una época en la que muchos políticos y analistas occidentales instaban a la gente a que pasaran por alto los crímenes del comunismo y la represión constante del bloque soviético en aras de la paz mundial.

Bill se tomó en serio la expresión «naciones cautivas» y quería liberar de verdad a los pueblos que vivían bajo el yugo soviético. Es probable que pensara que en su vida no llegaría a verlo, pero lo hizo. En consecuencia, Bill era célebre entre aquellas personas que creía que nunca habían oído hablar de él, en lugares que nunca habría esperado poder visitar con libertad.

Está claro que Bill estaba acostumbrado a ser famoso. En Estados Unidos alcanzó este rango poco después de cumplir los veinte, cuando, nada más licenciarse, escribió el libro God and Man at Yale («Dios y el hombre en Yale»), que criticaba severamente a su alma mater por su impiedad y su progresismo irreflexivo. Era un libro escrito por un joven que arremetía con desenfreno y gracia contra unos molinos de viento académicos muy pomposos. Puede que Bill no estuviera de acuerdo con todos sus argumentos -una crítica de la libertad académica, por ejemplo- treinta años después, pero la academia liberal -es decir estatista- se ofendió tontamente con ese joven conservador «criticón». El libro provocó una conmoción nacional y, gracias a esta controversia, Bill pasó a ser conocido por el gran público estadounidense -y, en concreto, por la minoría conservadora asediada en los Estados Unidos del New Deal. Pronto demostró ser una persona con instinto e inteligencia para los debates y fue famoso el resto de su vida. Pero no fue famoso por ser famoso. Puede que Bill llegara a realizar más actividades en lo que Kipling dio en llamar «el minuto implacable» que cualquier otra persona.

Surcó todos los océanos del mundo y lo puso por escrito. Trabajó como diplomático de Estados Unidos en la ONU y lo puso por escrito. Tocó el clavicémbalo (en público, con una orquesta) y lo puso por escrito. Fue -fugazmente, después de la universidad- agente de la CIA y lo puso por escrito en una serie de thrillers sobre la Guerra Fría, con un agente de la CIA llamado Blackford Oakes de protagonista. Junto a su glamurosa mujer, Pat, se subió al tren de vida de la alta sociedad de los famosos de Nueva York, y también esto lo puso por escrito: en una serie de libros muy divertidos con títulos como Cruising Speed («Velocidad de crucero»). También escribió varias novelas convencionales, una obra de teatro, numerosos artículos para revistas y tres columnas de periódico a la semana durante 40 años.

No todas las empresas de Bill fueron un éxito. Lo del clavicémbalo y su obra de teatro, así como muy probablemente su espionaje en la CIA, lo emprendió basándose en el principio de G. K. Chesterton de que si hay algo que merece la pena hacerse, merece la pena hacerlo, aunque sea mal. Lo que escribió, no obstante, lo escribió con mucha profesionalidad: nunca se saltó un cierre periodístico. En la mayoría del resto de actividades se embarcó con la alegría del principiante inspirado, y con los éxitos propios del principiante inspirado: escasos. Cuando Bill se presentó como candidato del pequeño Partido Conservador a la alcaldía de Nueva York en 1965, le preguntaron cuál sería su primera orden oficial si saliera elegido, y contestó: «Pedir un recuento». No necesitó hacerlo, porque perdió, pero obtuvo muchos más votos de los que nadie había imaginado.

Y este éxito inesperado empezó a expandir el movimiento conservador moderno de Estados Unidos que llevó a Ronald Reagan a la Casa Blanca, revitalizó el espíritu estadounidense, creó el capitalismo de la información que ahora preside el mundo y ganó la Guerra Fría. El papel que desempeñó Bill en la expansión del conservadurismo estadounidense es precedido sólo por el que tuvo Ronald Reagan, y quizá ni siquiera eso, aunque a él le gustaba considerarse, en términos ideológicos, su lugarteniente. A la temprana edad de 30 años, Bill fundó la revista «National Review». Convenció a talentos brillantes como James Burnham o Milton Friedman para que escribieran en ella, e hizo uso de la revista para reconciliar las facciones en liza del conservadurismo -libertarios económicos, tradicionalistas morales y halcones de la política exterior- en torno a una nueva filosofía basada en el anticomunismo, el libre mercado y los valores tradicionales judeocristianos. Se suele decir que la «National Review» de Bill Buckley hizo respetable el conservadurismo purgándolo del antisemitismo y de otros virus políticos. Eso es verdad y es algo importante, pero quizá no tanto como el hecho de que Bill hizo él mismo que el conservadurismo fuera chic y sofisticado. Como presentador del programa de entrevistas de televisión «Firing Line» durante 30 años, se enzarzó en agitado debate con liberales eminentes, desde J. K. Galbraith a Woody Allen, y muchas veces los despachaba con mejores argumentos y chistes más graciosos. Los conservadores estaban acostumbrados a que se los tratara como sureños reaccionarios y provincianos -si no algo peor- en la cultura estatista de los años 50 y 60. Pero cuando este protegido de la sociedad neoyorkina, elegante y gracioso, apareció en las pantallas de televisión cosiendo a puñaladas de genialidad a estatistas de calado -Galbraith y otros eran íntimos amigos suyos-, e hizo que esta visión condescendiente resultara sencillamente tonta.

Bill no se volvió a presentar a las elecciones después de su derrota en Nueva York de 1965, pero todos los conservadores que han salido elegidos desde entonces, ya sean republicanos o demócratas, están en deuda con él, y el pasado miércoles, día de su muerte, un nutrido grupo de ellos se puso en pie en el Senado de Estados Unidos para homenajearle. Cuando Bill se retiró del puesto de director de la «National Review» en 1988, me pidió que le sucediera. Dirigí la revista los diez años siguientes. Bill se hizo muy amigo mío y hoy lloro su pérdida. La noticia de que había fallecido me llegó estando en Praga al frente de Radio Free Europe/Radio Liberty. Fue un lugar extrañamente reconfortante en el que enterarse de esto, ya que Praga es una de esas grandes ciudades europeas que Bill ayudó a liberar del comunismo. Sí, el mundo actual parece más complicado e inestable que en los agitados días de 1990, pero Bill siempre decía que la libertad no es fácil. Simplemente, él hacía que pareciera fácil.

John O´Sullivan
Director ejecutivo de Radio Free Europe/Radio Liberty
y editor-jefe general de la revista «National Review»

quinta-feira, 28 de fevereiro de 2008

Simetrías políticas internacionales

Están ya muy cercanas la elecciones en España y en Estados Unidos. Hay otras importantes elecciones en perspectiva, como las rusas. Pero éstas tienen menos importancia porque no son sino «pseudo-elecciones» (según The Economist), donde el ganador está determinado de antemano y el único opositor verdadero (Mijail Kasianov, liberal, ex primer ministro de Vladímir Putin) ha sido descalificado por la junta electoral.

Las elecciones españolas y norteamericanas, por su parte, presentan interesantes paralelismos y simetrías (pese a las enormes diferencias entre ambas naciones, por supuesto). Dentro del bipartidismo imperante en ambos países, en España gobierna la izquierda y en Estados Unidos la derecha. Ambos gobiernos y presidentes son curiosamente simétricos. En ambos casos, sus orígenes (elección y reelección) están ligados inextricablemente a sendos horrendos atentados islámicos: 11-S y 11-M. Ambos gobiernos, especialmente el español, niegan acaloradamente tan evidente relación, con lo que recuerdan la frase del Sueño de una noche de verano shakespeareana: Methinks the lady protesteth too much, la dama protesta demasiado. En latín castizo, excusatio non petita... Ambos presidentes representan facciones más bien extremas en sus respectivos partidos: George W. Bush, la derecha religiosa; José Luis Rodríguez Zapatero, la izquierda anticlerical. Ambos se presentaron al electorado como conciliadores y unificadores, pero tan pronto asumieron el poder descalificaron al otro gran partido, prevaliéndose Bush de su mayoría en ambas Cámaras y Zapatero, del apoyo casi incondicional de los partidos minoritarios nacionalistas. Ambos llegaron al poder con un alarmante desconocimiento de política internacional (y de cualquier idioma extranjero) y su ejecutoria ha confirmado las consecuencias de tal carencia. Ambos presidentes son de una extracción social parecida, y se caracterizan por una ambición desmedida y una infundada confianza en una panoplia muy elemental de ideas. Y ambos, tras unos recientes -y relativos- descalabros electorales, han tratado de moderar su política convergiendo hacia el centro, con una diferencia muy importante: Bush ya no es candidato y Zapatero, sí.

A muchos les desagradarán estas comparaciones y estas simetrías, y les parecerán peregrinas. Pero la realidad es que no soy yo el primero en advertirlas y escribir sobre ellas y que se remontan a mucho antes: hay también curiosas simetrías entre Bill Clinton y José María Aznar, e incluso entre Ronald Reagan y Felipe González. Republicanos y socialistas dominaron en USA y España durante los años ochenta del siglo pasado.

Fue bien entrados los noventa cuando los respectivos electorados se cansaron de gobiernos desgastados y corruptos y dieron el poder al partido de la oposición. Una vez en el gobierno, Aznar y Clinton sorprendieron a propios y extraños por su moderación y buen hacer. Los republicanos pronto se indignaron por la falta de sectarismo de Clinton y sobre todo porque enjugase el déficit presupuestario que ellos habían dejado. «Cómo se atreve -parecían decir- a equilibrar el presupuesto, cuando eso es privativo de los republicanos y lo propio de los demócratas el gastar sin tasa?». No le perdonaron que les robara el programa que ellos no cumplían. Aznar también equilibró el presupuesto, y logró que España entrara en el primer grupo del euro. Además, mantuvo su distancia con la Iglesia (que pronto mostró su decepción con su ecuanimidad) e incluso vio con simpatía que un ministro de su gobierno se divorciara y se casara por lo civil. Como a los republicanos en América, a los socialistas españoles les indignó el centrismo de Aznar y su éxito en las relaciones internacionales; la reelección de ambos, Clinton y Aznar, llevó a sus contrincantes al colmo de la exasperación: que en un país de izquierdas como España tuviera tal éxito la derecha no se podía permitir. Lo mismo, simétricamente, ocurrió en USA. Socialistas y republicanos se pusieron en pie de guerra en sus respectivos países: los errores (algunos pueriles) de Aznar y Clinton en sus segundos mandatos, facilitaron que las facciones más extremas de la oposición alcanzaran el poder.

Una vez de vuelta en el gobierno, socialistas y republicanos se ensañaron con la nueva oposición y ésta, desorientada, apenas supo responder. Oponerse a las rebajas de impuestos de Bush, o a la guerra de Irak, parecía el suicido político en Estados Unidos hace pocos años; en España, oponerse al bombardeo de leyes sociales del gobierno socialista, algunas de ellas absurdas, a la marea de nuevos estatutos autonómicos, o a la retirada de Irak, también parecía condenarse al ostracismo. Tanto en Estados Unidos como en España, hasta hace poco más de un año, la oposición apenas se oponía, desconcertada ante la prepotencia del partido en el poder, que además les acusaba con virulencia de ser virulentos.

En Estados Unidos, con todo, y a pesar de que aún no se conocen con seguridad los respectivos candidatos, una cosa está clara: el electorado rechaza hoy con firmeza la política gubernamental de estos últimos ocho años. Esto lo demuestra el éxito del senador republicano John McCain, que representa la moderación y la vuelta al centro; fue derrotado en 1999 por Bush en las primarias y muchos pensamos que el mundo hoy sería muy distinto de haber ganado McCain entonces. En España, el rechazo a la política del gobierno no es tan clara: no hay primarias y el presidente es candidato. Pero, aunque los socialistas sacan una ligera ventaja, dado lo mediocre y vacilante del papel de la oposición en esta legislatura, la igualdad en las encuestas y la baja en la participación pueden interpretarse como una falta de entusiasmo por parte del electorado muy poco halagadora y aún menos tranquilizadora para el gobierno.

De toda esta larga disquisición sobre paralelos y simetrías en la política de ambos países creo que puede sacarse una modesta conclusión: a la larga, tanto en Estados Unidos como en España, la moderación, aunque no exenta de firmeza, rinde en política. En cambio, la obstinación en poner en práctica ideas repentinas y poco meditadas, por atractivas que parezcan en un momento dado, a la larga tiene su coste. En un sistema bipartidista especialmente, respetar al contrincante significa respetar al electorado. Desde el «Trienio Liberal» hace casi dos siglos, los «trágalas» acaba tragándoselos uno mismo. El dogmatismo y el simplismo pueden parecer atractivos en momentos de pánico o de euforia. A la larga, desprestigian y desgastan.

Gabriel Tortella
Catedrático emérito de Historia Económica de la
Universidad de Alcalá de Henares

Aborto y objeción de conciencia

La propuesta electoral del PSOE de regular la objeción de conciencia frente al aborto es una nueva demostración de la falta de sensatez con la que los socialistas están analizando el problema del aborto ilegal en España. Por lo pronto, la objeción de conciencia está directamente relacionada con la libertad ideológica y religiosa que reconoce la Constitución. Su ejercicio es un derecho reiteradamente amparado por el Tribunal Constitucional, cuando está justificado por un conflicto de intereses serio y grave, como es el que se produce cada vez que se plantea la muerte dolosa de un feto, es decir, el aborto. En pocos casos como el de la «interrupción voluntaria del embarazo» está tan justificada la objeción de conciencia, porque, sencillamente, es la defensa moral y legal de los profesionales de la medicina para ser fieles a su juramento hipocrático y, en definitiva, a la esencia de su función, que es defender la vida humana. Por tanto, la pretensión socialista de regular la objeción de los médicos irrumpe de lleno en el régimen de los derechos constitucionales. Además, el aborto no es un derecho de la mujer al que corresponda la obligación del médico a practicarlo. El aborto es un delito que la ley no castiga sólo en tres supuestos, lo que quiere decir que nadie tiene derecho a abortar, de la misma manera que nadie tiene derecho al homicidio por el hecho de que éste quede impune cuando se comete en legítima defensa.

El problema es que la tolerancia social hacia el aborto ha invertido los valores que están en juego, de manera que la excepción se convierte en regla general y el derecho a la vida cede a favor del voluntarismo de la mujer. Pero esta situación de hecho no puede dar lugar a una nueva mutación de valores constitucionales, como sería la de restringir la libertad de conciencia de los médicos frente al aborto. ¿Se propondrá el PSOE obligar a los médicos de la sanidad pública a que interrumpan embarazos? ¿Sancionará a quienes se nieguen? Sólo el aborto practicado como solución a un conflicto vital absoluto entre el feto y la madre puede calificarse como acto médico, en sentido estricto. El aborto por taras físicas o psíquicas del feto, por violación o por supuestos daños a la salud mental de la madre difícilmente puede encajar en el arte de la medicina. La estrategia socialista es lanzar cortinas de humo ante las revelaciones sobre prácticas ilegales de abortos y cruentas técnicas abortivas. El PSOE quiere desviar la atención de la opinión pública, despojar al debate del aborto de cualquier sentido ético y asociar malévolamente a la objeción de conciencia de los médicos de la sanidad pública la extensión de las irregularidades detectadas en centros abortistas de Madrid y Barcelona. Más necesario que acosar a los médicos objetores es implantar nuevas garantías para que se cumpla la ley -autorización judicial, dictámenes previos emitidos sólo por médicos de la Seguridad Social-, de forma que los casos despenalizados de aborto sean muy excepcionales.

www.abc.es

El segundo funeral de Castro

«El chino es un vicario, lo sabe toda Cuba. Le tiene un miedo cerval a Fidel desde que era un niño», repite toda La Habana en baja voz, para cualquier «cubanólogo» que se acerque a la isla. El Chino es Raúl Castro. Con ese alias sospechoso se le conoce desde que era un niño: por sus ojos y su rostro barbilampiño, nada fáciles de ubicar genéticamente. Una leyenda urbana sostiene que «El Chino» no es hijo del viejo Ángel Castro y Lina Ruz, sino de Lina Ruz y un cocinero chino de la casa familiar a quien Raúl habría sacado clandestinamente de Cuba a principios de la Revolución para librarlo de la furia del Líder Máximo.

Otra leyenda urbana, más cercana en el tiempo, dice que lloró como un niño ante su propio espejo al ver morir como un hombre a Arnaldo Ochoa, fusilado por una supuesta traición a la patria que nadie ha visto por ningún lado. Arnaldo Ochoa, llamado El Calingo por sus tropas y amigos más cercanos, es hoy el general más laureado de la Historia de Cuba, Mariscal en Jefe de las tropas aliadas de la Unión Soviética y Cuba en la guerra de Angola, el héroe (contra pronóstico) de Cuito Canavale. El Chino y el Calingo eran íntimos amigos, viejos camaradas de tragos, juergas y ejercicio de poder desde que Ochoa, de la mano de Raúl Castro, se incorporó a la guerrilla siendo un niño. Una tercera leyenda urbana de La Habana susurra la adicción por largas temporadas al excesivo consumo de whisky por parte de Raúl Castro y sus «retiradas terapéuticas» a hospitales de recuperación para la alta nomenklatura gerontócrata de Cuba.

Sea o no verdad cuanto se cuenta de Raúl Castro, consta su gusto por las mujeres más que su hipotética homosexualidad silenciosa. Hay que recordar que fue además uno de los introductores de los métodos búlgaros para «reeducar el vicio de la homosexualidad» y uno de los creadores, junto al fanático de Guevara, de la UMAP (Unidad Militar de ayuda a la Producción). Con respecto a Guevara, hay una anécdota que cuenta Paquito d´Rivera desde hace años. «El argentino», como lo llamaban en privado los «jefes» del gobierno, llega a una fiesta cubana, se mezcla con los asistentes y le pregunta a Paquito que a qué se dedica. «A la música, Comandante», contesta el genio D´Rivera. «No, no, chico, te estoy preguntando que en qué trabajas», contesta Guevara irritado. No se había enterado de que en Cuba la música es la religión pasional y cotidiana con la que las horas del día y de la noche pasan en su soplo. En eso, en cuanto a la música, Guevara era igual que ha sido toda la vida Castro: más que indiferencia, se mostraron siempre furiosos ante la música, «esa pérdida de tiempo». Una gran parajoda, a lo Cabrera Infante: durante décadas vetaron la música y la estética de los Bleatles para terminar erigiendo (mediante el talento ubicuo de Eusebio Leal) una estatua en bronce a John Lennon en un parque habanero.

Y llego ahora a Fidel Castro, cuando los medios informativos de todo el mundo proclaman su retirada como una esperanza de cambio. En «Yo, El supremo», el novelista Roa Bastos recoge la historia real del doctor Francia, el dictador paraguayo, que hizo correr por todo el país la noticia de su muerte para ver y saber qué hacían sus «súbditos» y los paniaguados de su poder omnímodo. El doctor Castro, dos días después de negar una enfermedad que se hacía cada vez más evidente, entregó los papeles del poder a su vicario Raúl Castro para que su obra siguiera adelante. Fue hace más de un año y medio. Entonces escribí en este mismo periódico que la agonía sería lenta y que los funerales de Castro había que irlos celebrando poco a poco: por los tiempos que fueran marcando la enfermedad real y la reconocida sagacidad del enfermo.
Tumbado en la cama de su hospital, lejos del «Punto Cero» de Jaimanitas donde ha residido durante décadas, Fidel Castro recibe alimentación intravenosa y química de recuperación y mantenimiento. No tiene intestino, sino un implante artificial, y un estómago dañado que recibe constantemente una asistencia que no impide la lenta disolución de la vitalidad legendaria del dictador, el otrora llamado «El Caballo».

Ahora estamos en el segundo funeral de Fidel Castro. «El vicario» aparenta haber tomado el poder en el escenario histórico del teatro anquilosado de la Revolución cubana. La vieja guardia, burócratas y generales y gerontócratas (Ramón Espinosa, Ulises Rosales, Abelardo Colomé -Furry-, Ramiro Valdés, «Polo» Cintra Frías, Julio Casas, Juan Almeida, Machado Ventura, Alarcón y algunos otros) cierran filas junto a los llamados «talibanes» y en torno al tiempo inamovible y la hipotética impasibilidad de la Revolución, con la vieja prédica «Patria o muerte. ¡Venceremos!» cayéndose a pedazos.

En la calle Ocho de Miami City, en las proximidades del Versalles o del Ayestarán, celebran de tiempo en tiempo los exiliados la inminencia de la muerte de Castro. Pero con la misma desesperante lentitud con la que ha pasado medio siglo en el poder absoluto de Cuba, Fidel Castro amenaza ahora con morirse por tiempos, funeral tras funeral, mientras en el interior la gente mayor contiene la respiración y la gente más joven baila, hace música, sueña con viajar al exterior antes de hacerse viejos y que Cuba sea, por fin, un país como todos los cubanos quieran.
Mientras se celebran uno tras otro los funerales de Fidel Castro en la isla, los Estados Unidos de George Bush sostienen contra Cuba un embargo políticamente tan absurdo como moralmente insoportable. Un embargo hipócrita e inútil que, unido al bloqueo del todavía vivo Fidel Castro y a la voluntad gerontocrática de sus generales de morir en el poder y perpetuar la especie fracasada del socialismo revolucionario, hacen imposible de momento ninguna esperanza real de cambio en el archipiélago de Cuba.

Hace más de quince años, en Habana Vieja, el barrio habanero que muchos turistas españoles creen torpemente que es el «más negro y peor de toda la ciudad», consulté con Nicasito León, un babalao que había estado con Ochoa en África, el futuro del Líder Máximo. «Un diplomático español que lo vio ayer de cerca me dio que Castro estaba verde, desmerengándose de viejo y enfermo», le dije. Nicasito León levantó las cejas y empezó con el ritual de sus caracoles una y otra vez. Los echó durante una hora «para leerlos bien», me dijo. Al final me confesó lo que decían sus caracoles. «Morirá a los 82 años cumplidos. ¡Y triunfante!, ¿eh?, en el poder, no te vayas a olvidar de eso». Castro, cuya mujer, Dalia Soto del Valle, cree en la santería hasta el punto de tener la casa familiar llena de altarcitos coco, flores y fuegos, cumplirá 82 a mediados del próximo agosto. Hasta entonces, no sabemos todavía cuántos falsos funerales han de celebrarse en las páginas de los medios informativos del mundo hasta enterrar de verdad los despojos mortales de Fidel Castro.

J. J. Armas Marcelo, escritor.

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quarta-feira, 27 de fevereiro de 2008

El debate: Zapatero y su cara de palo

Era mucho lo que se esperaba del primer debate electoral entre Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, pero no cabe duda de que ha respondido a las expectativas. Ciertamente, es imposible saber en que medida puede afectar al voto del 9 de marzo; lo que sí resulta evidente es que puede marcar la tendencia y el ritmo de la campaña hasta el día de las elecciones generales.

Lo cierto es que una vez concluido el debate todas las terminales mediáticas del Ejecutivo iniciaron una fuerte ofensiva para intentar demostrar que el cara a cara lo había ganado el presidente del Gobierno. Lo han intentado por tierra, mar y aire pero sin ninguna convicción, puesto que resulta evidente que el único que ha salido fortalecido del debate ha sido Mariano Rajoy.

Rajoy acorraló sin matices a Zapatero en el debate. Y lo hizo en asuntos clave como la economía, la lucha contra el terrorismo, la inmigración o el Pacto del Tinell. Además dejó muy claro las mentiras del presidente sobre el proceso de rendición ante los terroristas etarras. Fueron noventa minutos en los que Zapatero nunca llevó la iniciativa ni marcó la pauta y se mostró perdido en los argumentos y las réplicas. Zapatero salió mal encarado desde el principio y nunca consiguió remontar el vuelo.

Pero quizá lo más llamativo es que horas después del esperado debate sólo se habla de Mariano Rajoy, de sus palabras, de sus críticas, de lo que dijo y dejó de decir. En cambio, nadie habla de Zapatero. Tiene una explicación, claro: el candidato socialista estuvo desaparecido en combate. El presidente ha pasado sin pena ni gloria por el esperado debate. Esa fue la clave de su intervención. No se puede valorar su desempeño porque su estrategia ha sido la de pasar desapercibido.

Hemos visto a un presidente escondido, refugiado en sus recursos de siempre, que ya no le funcionan como antes. Zapatero ha preferido pasar de puntillas sobre su gestión, ignorando los errores de esta legislatura y cimentando sus intervenciones en el pasado. Zapatero, obsesionado con Irak y con Aznar, ha puesto cara de palo, pensando que de esa manera iba a salir adelante. Pero esta vez no ha sido suficiente.

Ignacio Villa
Libertad Digital

Primeiras páginas da 'Enciclopédia da Vida' são lançadas


Já estão disponíveis na internet as primeiras 30 mil páginas da vasta enciclopédia que pretende catalogar cada uma das 1,8 milhões de espécies conhecidas do planeta.

A Enciclopédia da Vida http://www.eol.org/ foi idealizada para ajudar no estudo e na compreensão da biodiversidade mundial.

Os criadores do projeto afirmam que o banco de dados pode ter um impacto sobre o conhecimento humano comparável ao que sucedeu a invenção do microscópio, no século 17.

A idéia nasceu de um artigo publicado em 1993 pelo biólogo Edward O. Wilson, da Universidade de Harvard, que, na época, defendeu um esforço conjunto nos moldes da "corrida à Lua" para as ciências biológicas. Em 2003, ele conseguiu os recursos para levar o projeto adiante.

A enciclopédia – que pretende ser acessível a todos, de cientistas a leigos – está sendo organizada por um consórcio de museus e outras instituições científicas, como o Smithsonian Institute, em Washington, onde trabalha James Edwards, diretor-executivo do projeto.

A Enciclopédia da Vida – descrita como o "derradeiro guia de campo" – deve incluir todos os seis reinos da vida, incluindo os vírus, que muitos pesquisadores não consideram organismos vivos.

Os responsáveis afirmam que ela poderá ajudar cientistas a avaliar o impacto das mudanças climáticas sobre plantas e animais, e ainda ajudar no planejamento de estratégias para diminuir a expansão de espécies invasoras e permitir que a propagação de uma doença seja rastreada.
Outro dos objetivos declarados é aumentar a consciência sobre a biodiversidade no momento em que o planeta atravessa o que se chama de sexta extinção em massa.

A imensa quantidade de informações da enciclopédia está sendo compilada a partir de outros bancos de dados já disponíveis na internet, como o AmphibiaWeb (de anfíbios) e o FishBase (de peixes), entre outras fontes.

"O que torna a enciclopédia possível agora, já que cinco anos atrás não seria possível, é que há muitos recursos online que podemos aproveitar", disse James Edwards à BBC.
"Em segundo lugar, a tecnologia de informação chegou a um ponto em que você pode juntar informações de diferentes fontes e apresentá-las como no Google News", acrescenta. "Estamos usando o mesmo princípio."

Recurso vasto

As fontes fornecem informações para a enciclopédia de graça com o objetivo de atrair leitores para seus sites, com informações mais detalhadas e que necessitam de assinatura para acesso.

"Se alguém fosse sentar e começar a escrever, do nada, uma enciclopédia da vida, levaria pelo menos 100 anos para completá-la", afirma Edwards. "Mas acreditamos que será possível realizar o trabalho em um décimo do tempo."

O projeto começou no primeiro semestre do ano passado. A enciclopédia já tem abertos os modelos de 1 milhão de páginas, das quais 30 mil já contam com informações detalhadas. Além disso, há cerca de 12 páginas multimídia extremamente desenvolvidas, que já dão uma idéia do que vem por aí.

Todos os 1,8 milhão de verbetes deverão estar completos até 2017.

"Em cada página, haverá informação fornecida pela União Mundial para a Conservação sobre o status (de uma espécie), mostrando se está ameaçada, em risco de extinção, ou extinta", conta Edwards.

"Nós achamos importante trazer informações sobre organismos que estão bem, mas também sobre aqueles que foram recentemente extintos."

Os criadores da enciclopédia ainda pretendem coletar informações na internet assim que possíveis novas espécies forem identificadas.

O projeto vai pedir a ajuda de usuários para que submetam fotos e informações que serão analisadas por uma equipe de autenticação.


Paul Rincon - BBC em Londres

terça-feira, 26 de fevereiro de 2008

Comunicado oficial de la AVT

La Asociación Víctimas del Terrorismo, con motivo del análisis hecho por los medios de comunicación tras el debate entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, quiere expresar lo siguiente:

1) El presidente del Gobierno, al negociar y ceder políticamente con ETA y reconocerlo, ha traicionado, agredido y menospreciado a las víctimas del terrorismo. José Luis Rodriguez Zapatero ha mentido repetidamente durante el proceso de rendición porque sabía que las víctimas no consentirían que el Estado de Derecho, por el que éstas han derramado su sangre, cediera al chantaje de los terroristas.

2) El presidente del Gobierno ha sido quien ha roto el Pacto por las Libertades y el Terrorismo, ha dejado de aplicar la Ley de Partidos, y ha permitido que los representantes políticos de los asesinos vuelvan a las instituciones vascas y navarras. Además, las víctimas han tenido que soportar los vergonzosos paseos del asesino De Juana Chaos por las calles de San Sebastián.

3) José Luis Rodríguez Zapatero y sus socios de Gobierno, a pesar de los atentados mortales sucedidos durante esta legislatura, mantienen la resolución parlamentaria para negociar con ETA y han permitido que los delitos de terrorismo puedan prescribir, dando un premio y un indulto por adelantado a los terroristas huidos o que puedan huir en un futuro. Del mismo modo, rechazaron en el Congreso que se requiriera a los ayuntamientos del País Vasco y Navarra retirar los símbolos y nombramientos que rindan homenaje a los terroristas de ETA.

4) El Gobierno, la Fiscalía General del Estado y los medios de comunicación afines al PSOE no han tenido ningún problema en atacar, insultar, calumniar, o poner todo tipo de trabas a la AVT y a su Junta Directiva. La única razón que explica esta actitud inmoral y despreciable es que las víctimas del terrorismo han buscado y exigido la derrota de ETA, a la vez que denunciaban el escándalo que suponía el proceso de rendición amparado por los primeros.

La AVT considera que el presidente del Gobierno, capaz de mentir de manera tan evidente y provocar estos atropellos, no es de fiar. Es más, las víctimas del terrorismo están convencidas de que José Luis Rodríguez Zapatero volverá a negociar con ETA, aunque la AVT considera que el proceso de rendición aún sigue vigente.

http://www.avt.org/

Zapatero sin talante ni sonrisa

Zapatero, el hombre que es capaz de correr sin dejar huella sobre la arena y sin que el deporte deje rastro alguno en su figura, empieza a dar síntomas de un engreimiento asombroso para lo poco que lleva en La Moncloa.

Lo peor para su imagen del "cara a cara" en televisión frente a Rajoy no fueron sus argumentos y la fijación que tiene con el pasado, sino la sorpresa y la irritación indisimulable con que reaccionaba a los muy previsibles ataques que le lanzaba el jefe de la oposición. Parece vivir ajeno a la realidad. Se echaba hacia adelante, curvaba la espalda y miraba con odio.

Adiós al talante y la sonrisa. Regañaba casi como Aznar al final de la segunda legislatura. Pudo ser el gran acierto de Rajoy, forzar a Zapatero a mostrarse como es, tan sectario y visceral como su práctica política. Cuatro años en la presidencia del Gobierno, rodeado de pelotas y beneficiarios directos del poder, tienen el mismo pernicioso efecto sobre Zapatero que antes lo tuvieron sobre Felipe González o José María Aznar: que se suben a la nube.

Con la diferencia de que sus antecesores tardaron dos legislaturas en instalarse en el pedestal, uno después de meter a España en la Europa comunitaria y otro después de subir a la nación al pelotón de los países más desarrollados y poner contra las cuerda a ETA.

Igualito que dejar patas arriba a españa como ha hecho el actual inquilino de La Moncloa. Zapatero no entiende que se le pueda criticar ni que no se valoren sus ocurrencias políticas. Vive en su burbuja progre, social y mediática, y considera que fuera de ella nada tiene derecho a existir.

Ha cumplido ya el primer requisito para perder el poder: el desprecio absoluto al adversario, incluidos sus votantes y el olvido de que hay minorías, escasas pero decisivas en términos electorales, que juzgan al gobernante sobre todo por los resultados prácticos de su gestión y a las que molesta la retórica vacía y la frase boba de quien niega la realidad de sus errores en sus tratos con ETA y los nacionalistas o de la crisis económica. Zapatero, sin talante ni sonrisa se queda en casi nada, tampoco deja huella. Eso que era muy televisivo.

Ángel Collado
www.abc.es

"ZP es el peor gobernante habido en España desde que murió Franco"

El viejo profesor socialista dio clase a Alfonso Guerra y a Juan Carlos Rodríguez Ibarra y fue diputado del PSOE y portavoz socialista en materia universitaria. En un artículo en El Mundo de Andalucía, comienza diciendo que "José Luis Rodríguez Zapatero es el peor gobernante habido en España desde que murió Franco" e invita a votar contra su reelección.

Alfonso Lazo Díaz, nacido en Sevilla precisamente en 1936, profesor universitario que dio clases de historia a Alfonso Guerra, a Juan Carlos Rodríguez Ibarra y a muchos otros en la época del 68, es un socialista que perteneció al PSP de Tierno Galván. Fue diputado del PSOE en el Congreso (1977-1996), portavoz socialista en materia universitaria y presidente de la comisión del Defensor del Pueblo. Actualmente no ejerce labor política ni docente. Pero sí ha querido denunciar que Zapatero es el peor presidente de la democracia española desde 1977.

En un artículo publicado en El Mundo de Andalucía, el viejo profesor socialista comienza diciendo que "José Luis Rodríguez Zapatero es el peor gobernante habido en España desde que murió Franco; el único capaz de colocar como objetivo de su política la ruptura entre los españoles. No se trata de una afirmación ociosa".

"El susurro de ZP -prosigue-, reconociendo junto a un periodista áulico que necesita aumentar las tensiones del país, y llegar si es preciso al drama, viene a ser el acta notarial que reconoce lo que todos ya sabíamos de manera un poco intuitiva: para mantener el poder, el señor Z. necesita mantener el voto de los radicales, los progres, las mentalidades adolescentes, los iluminados, los castristas, los okupas, los jipis viejos anclados en 1968, gente toda ella abstencionista confesa salvo caso de odios desatados y grave rompimiento social.

Para Lazo, la confesión de la "tensión" explica, además, su confrontación con la Iglesia y con las víctimas del terrorismo. "Y explicado queda el guerracivilismo y el cuidadoso diseño de la Media Memoria Histórica. Los españoles vivían reconciliados hasta que desde el poder se reabrieron las viejas heridas de la contienda; una acción maligna destinada a destruir los esfuerzos pacificadores de Adolfo Suárez y Felipe González. Gran descomponedor, ZP incluso llega a poner en peligro el concepto mismo de Justicia en un Estado de Derecho cuando detiene, o pone en libertad, según intereses electorales, a los asesinos de ETA. Personaje tal no merece un solo voto. Que pierda las elecciones pasa a ser asunto de salud pública", añade.

Con Zapatero, el chantaje nacionalista será mayor

Para Lazo, el resultado electoral puede ser dramático porque tal y como están las cosas el chantaje nacionalista será aun mayor. "No es posible aventurar en estos momentos quién ganará el 9 de marzo; pero es seguro que si gana el PSOE ganará por menos escaños de los que ahora disfruta. Una situación, en efecto, dramática, según la terminología acuñada por el presidente; porque el Gobierno va a quedar todavía más indefenso ante los chantajes nacionalistas de catalanes y vascos.

"Acaba de recordarlo el portavoz de Esquerra Republicana", continúa evocando las palabras de los nacionalistas: "Si Zapatero vuelve a la Moncloa, cobraremos por adelantado nuestro apoyo". "Un cobro", afirma, "en plena crisis económica que ZP aviva con sus promesas electorales de tirar la casa por la ventana". Por eso, considera que estas elecciones son las más importantes celebradas en España desde el comienzo de la democracia.

Para el profesor socialista, todos los políticos anteriores, desde Suárez a Carrillo pasando por Guerra o Aznar, eran personas maduras y tenían sentido del estado, pero "Zapatero, no: astuto, sin auctoritas, temido dentro del PSOE aunque no respetado, ignorante de la Historia de España, es rehén de los nacionalismos hasta el punto de modificar bajo cuerda la Constitución a golpes de concesiones."

Llamada a los socialistas horrorizados con ZP

Alfonso Lazo se pregunta cómo podemos recomponer una situación así. Se responde que incluso un voto favorable hacia el PP sería comprensible para buenos militantes socialistas horrorizados "con la deriva reaccionaria del PSOE en busca de apoyos entre el tribalismo prehistórico, lo agradecerían silenciosos. No obstante, a los viejos y convencidos socialdemócratas puede resultarles duro escoger de pronto la papeleta con las siglas del PP. Para ellos se abre el voto del ideal. "

Termina su artículo considerando que cabe la posibilidad de votar "al partido contra el que la prensa áulica ha decretado silencio porque muerde los sufragios del PSOE. El partido de Rosa Díaz, de Femando Savater, de Álvaro Pombo, de Antonio Muñoz Molina, del historiador Elorza, del escultor Ibarrola... Ningún otro puede ofrecer un friso semejante de intelectuales prestigiosos; nada más alejado de los mediocres artistas de subvenciones millonarias que cantan las cejas de ZP." Finalmente, dice, puede votarse en blanco. "En todo caso, al final, cualquier decisión es buena si termina restando papeletas de las urnas al peor de los candidatos".

http://www.hazteoir.org/

Papá, ¿por qué somos del PSOE?

http://www.yorompo.org

sexta-feira, 22 de fevereiro de 2008

Los nuevos inquisidores

La vieja Inquisición española velaba por la ortodoxia del pensamiento oficial; celosos de su oficio, fiscalizaban, incluso, la pureza de sangre. Llevaron a la cárcel a Fray Luis de León, cuatro años y medio, y un año a Juan de la Cruz. Pero si, además, no había «pureza de sangre», si el padre o ascendientes tenían sangre judía o morisca, entonces los mandaban a quemar públicamente en la hoguera.

Los nazis unieron también la heterodoxia y la genealogía a la represión en los campos de exterminio de millones de judíos, que murieron por ser diferentes, en uno de los más grandes holocaustos de la humanidad, junto a las purgas estalinistas.

Torquemada, Menguele, Beria, son distintos nombres del mismo fenómeno: la mentalidad totalitaria, en la que la diferencia se entiende como disidencia, que no tolera la discrepancia, que tiene que hurgar en la conciencia y censurar la genealogía. A esta negra bibliografía se añade ahora un trabajo de aficionados: el manual del candidato socialista 2008. Como buen producto de Ferraz es una tosca chapuza, impulsado por la misma mentalidad: la caza de brujas. El que no piense como ellos es un hereje y, si su padre hizo política con Franco, un peligroso anatematizado que hay que quemar públicamente en la hoguera.

Mi padre fue, ante todo, un hombre bueno. Jurista de vocación y de oficio, ingresó por oposición como jurídico de la Armada, y culminó su carrera como general ya en la democracia, e incluso fue asesor general de la Armada durante el mandato de Narcís Serra. Fue, además, profesor de Derecho y abogado hasta el final de su vida. Alcalde de mi ciudad, Cartagena, durante los años sesenta, fue luego gobernador civil hasta 1973, en que se reincorporó a su carrera. Un hombre de bien para todos cuantos le conocieron. A sus ocho hijos nos legó un patrimonio insuperable: la vida, los ideales y su amistad. Desde la fe cristiana profunda, nos enseñó siempre el respeto a la dignidad igual de todos los seres humanos con independencia de su raza, filiación o ideas. Muchos socialistas que le conocieron se sentirán hoy tan orgullosos como yo de su amistad y tan avergonzados como yo de esta chapuza.

A él no le habría gustado que yo me acordara ahora del padre de nadie.

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¿Por qué no los derechos de todos los cubanos?

Hace pocos días una señora en la ciudad de La Habana, que prefiere ocultar su identidad, realizó los trámites para obtener el permiso de salida, es decir, la autorización necesaria del gobierno cubano para poder viajar. El Departamento de Inmigración le denegó la autorización. Se trata de la esposa de un disidente, miembro del Movimiento Cristiano Liberación. La respuesta a su petición fue rotunda: «no tenían que darle ninguna explicación».

Cuando un cubano quiere salir de la isla debe realizar una solicitud en Inmigración. Ahí se le abre un expediente y se procede a una investigación exhaustiva que involucra a diversas organizaciones: al centro de trabajo o de estudios de la persona, a los cuerpos represivos y los sistemas de vigilancia del barrio donde reside. Además, se requiere un permiso adicional, o «carta de liberación» que debe extender el ministro del sector donde trabaja la persona y que lo otorga de forma discrecional, «si quiere». Finalmente, aunque la persona cumpla con todos estos requisitos y obtenga su carta de liberación, si es trabajador, será el Departamento de Inmigración quien decida si la persona puede viajar o no.

En Cuba viajar no es un derecho. La persona que solicita el permiso para viajar deberá pagar 150 dólares -equivalente al salario de medio año de trabajo- para poder obtener el permiso. Pero la historia no termina ahí. Si la persona quiere reunirse con su familia y vivir, una larga temporada fuera de Cuba, se le aplica la categoría de salida definitiva. Esta categoría no es una opción del ciudadano, sino una marca, un castigo de destierro aplicado a «los que abandonan el país». Se les considera enemigos de la revolución y se les confiscan todas sus propiedades: casa, auto, efectos eléctricos, etc. Sería largo explicar todas las penurias y humillaciones que sufren los que quieren viajar. Pero, como viajar no es un derecho, los funcionarios tratan a los solicitantes con frases despóticas y humillantes propias de un régimen que no reconoce derechos: «nosotros podemos decirle que sí le damos el permiso; podemos decirle que no se lo damos y además podemos no decirle nada, no darle respuesta por tiempo indefinido y no explicarle por qué. No tenemos por qué darle explicación alguna». Estos son hechos, no opiniones. Que se atrevan a negarlo.

En Cuba viajar no es un derecho, pero la negación del derecho a entrar y salir libremente del país es sólo una ilustración de lo que constituye el orden de no derechos y de la contradicción esencial entre el régimen imperante en Cuba y los derechos de las personas.

Y es importante recordarlo ahora que Fidel Castro ha decidido renunciar al cargo de Presidente del Consejo de Estado. Esta noticia, que ha conmovido visiblemente al mundo y ha ocupado la actualidad de los medios de comunicación, parece que haya afectado menos a Cuba donde predomina un silencio atronador entre los ciudadanos. Hoy amanecieron comentando el juego de baseball de anoche, pero nadie se atreve a mencionar la noticia que salió ayer en la prensa y en la televisión. Y es que en Cuba sigue instaurada la cultura del miedo.

Es grande la incertidumbre y son muchas las predicciones: unos profetizan sobre «medidas» o posibles cambios que pudiera realizar Raúl Castro; otros recomiendan modelos asiáticos o de otras latitudes pero, ¿por qué no los derechos?

Desde Foro Cubano, una nueva campaña de ciudadanos, estamos volviendo a promover el Proyecto Varela y otros cambios en las leyes para que los ciudadanos puedan participar en la vida de su país como hombres y mujeres libres. Sólo con la apertura a los derechos el pueblo podrá ejercer verdaderamente su soberanía.

Después de casi cincuenta años bajo esa cultura del miedo que genera el poder totalitario, los cubanos quieren una nueva vida, y miran hacia otros horizontes. Quieren ser libres para viajar, decidir, trabajar, reir, hablar, cantar, soñar y realizar sus sueños: para tener su propio proyecto de vida personal, familiar y nacional.

Ya es hora de dar voz a los cubanos para que puedan decidir. De abrir todos los espacios en las leyes, realizar una constituyente y convocar un referéndum. Ya es hora de que la ley garantice los derechos para que todos tengan oportunidades. Derechos y, por tanto, exigibles ante los poderes públicos. No concesiones, medidas o gestos. La incertidumbre y la indefensión han sido las hijas de la arbitrariedad y el despotismo. Hasta ahora, desde el poder se da o se quita según los criterios e intereses de los que gobiernan, por encima del derecho y muchas veces por encima de sus propias leyes.

A través de los derechos se alcanza la participación y la justicia. Los derechos garantizan que los cubanos puedan decidir quién les gobierna, cómo y por qué tiempo. Los derechos generan confianza y facilitan el proceso de reconciliación. Los derechos son camino y meta, camino pacífico y meta de paz y fraternidad.

En la Declaración de Libertad de los Cubanos, que se puede consultar en www.oswaldopaya.org, proclamamos el derecho de los cubanos a los derechos. Esa es la alternativa. Otra cosa es cerrar las puertas del futuro al pueblo de Cuba.

No debe descalificarse a nadie, no deben haber exclusiones: la solución del problema cubano corresponde a los cubanos y a todos los cubanos. Pero eso sólo es posible si se garantizan los derechos de todos. Así, en un ambiente de diálogo y participación, podemos abrir esta nueva etapa de la vida del pueblo cubano. Sin negar o excluir a ningún ser humano y sin negarle su dignidad y todo el espacio para la vida. Como dijo el poeta, «para la libertad».

Desde Foro Cubano presentamos el pasado 20 de diciembre ante la Asamblea Nacional del Poder Popular la Ley de Reencuentro Nacional. En ella se proclaman los derechos de los cubanos. Los que viven en Cuba y los que peregrinan por el mundo como cubanos, porque esta bella isla es patria y hogar de todos los cubanos. También presentamos una ley de Amnistía. Deben ser liberados los prisioneros políticos pacíficos. Es decir, todos aquellos que están en prisión por defender los derechos de los cubanos, los derechos humanos y trabajar pacíficamente por los cambios que toda Cuba quiere y necesita.

Los cubanos tenemos que agradecer las gestiones y las campañas constantes de tanta gente a lo largo y ancho del planeta. Particularmente en España, diputados y militantes de diversos partidos como el Partido Popular, Unió Democrática de Cataluña y Convergencia han sido incansables en la solidaridad y en la demanda de la liberación de estos defensores de los derechos humanos. También el Gobierno español ha realizado gestiones buscando el mismo resultado. Estoy seguro que, como yo, también todas las familias de los prisioneros y muchos cubanos agradecen estas acciones por la liberación de estos prisioneros.

A pesar de las muchas noticias y gran flujo de opiniones y predicciones que surgen sobre Cuba, mientras no se liberen estos prisioneros políticos toda Cuba estará en cautiverio y amenazada por la represión. La reconciliación no se impone por decreto pero es inseparable de la liberación, es decir, de los cambios pacíficos y el reconocimiento del derecho de todos los cubanos a decidir esta apertura a una nueva vida. La reconciliación será fruto del perdón entre todos, de la tolerancia y el respeto, y será también la base para construir no sólo una sociedad más libre sino también más fraterna. Esto es posible porque sí hay alternativa, esa que es buena para todos porque se basa en la de la libertad y el respeto a la vida. Es posible y es nuestra esperanza cierta.

Oswaldo Payá

Castro y la legitimidad

Estos dos últimos días hemos asistido a una contundente puesta en escena mediática, una suerte de funeral de cuerpo viviente, anticipado, de Fidel Castro. No sólo corrieron ríos de tinta sobre su renuncia y sobre la nueva etapa que se abre en la historia política cubana, sino también se publicaron numerosas biografías del líder máximo revolucionario. En verdad, habría que desdramatizar los hechos y ubicarlos en un contexto adecuado. Antes que nada, como señaló de un modo enfático su compañero y amigo Hugo Chávez, Castro no dimitió de ningún cargo ejecutivo (a nada, en versión chavista), sólo se limitó a renunciar a la posibilidad de ser reelecto para el cargo de presidente del Consejo de Estado en la sesión parlamentaria del domingo próximo.

Las circunstancias que han llevado a esta medida están vinculadas no tanto al delicado estado de salud del comandante, que le impide aparecer personalmente en televisión para dar la noticia, sino, especialmente, a la necesidad de legitimar al próximo gobierno. Fidel Castro tenía, tiene, toda la legitimidad revolucionaria, reforzada por su liderazgo, que pese al fuerte desgaste de décadas de ejercicio del poder, apenas se vio contestado desde dentro del régimen. Pero un gobierno sin Fidel Castro carecería de esa legitimidad. Al no ser viable, de momento, la existencia de una salida democrática, la legitimidad sólo puede emanar de las instituciones y de la Constitución vigentes. La legitimidad revolucionaria y el liderazgo no pueden transmitirse, ni siquiera por vía fraterna.

Desde la perspectiva del régimen, un gobierno provisional, como fue el encabezado por Raúl Castro los últimos 19 meses, carece de la legitimidad necesaria para afrontar los graves desafíos que impone el futuro, sean éstos de cualquier naturaleza. Tanto para impulsar las reformas que Cuba necesita como para emprender la defensa numantina de lo ya existente hay que estar asentado sobre bases más sólidas que la simple delegación temporal del poder de un presidente enfermo.

De todos modos, hasta el próximo domingo, cuando la Asamblea Nacional elija a las nuevas autoridades, no estaremos en condiciones de saber algo más sobre el futuro de Cuba. Y puede que ni siquiera entonces. De la composición del nuevo gobierno, de los nombres allí presentes y ausentes, de la correlación de fuerzas entre aperturistas e inmovilistas, podremos extraer algunas conclusiones. Sin embargo, la posibilidad de que la larga sombra de Fidel Castro se siga proyectando a través de sus escritos y sus llamadas telefónicas sigue estando presente. Se han echado muchas campanas al vuelo, demasiadas. Puede que me equivoque, y me alegraría de ello, pero antes de doblar por la transición deberían previamente sonar otros toques.

Carlos Malamud
Investigador principal de América Latina del Instituto Elcano

Cuenta atrás...

Lo desolador es comprobar que la represión funciona. Si Pinochet no hubiera tenido la ocurrencia de convocar un referéndum para preguntar a los chilenos si querían que siguiera en el cargo, probablemente no habría tenido que soportar un brumoso invierno en Londres y jamás se habría sentado en un banquillo.

Y han sido la edad y los achaques, no las protestas o la resistencia de los cubanos, lo que ha llevado a Fidel Castro a anunciar que abandona la presidencia, tras medio siglo en el cargo.
Su hermano, que tiene 76 años, será quien controle el tenderete y continuará haciéndolo, sin sobresaltos, hasta que el barbudo estire la pata.

Una vez fallecido Fidel y enterrado el mito, los Raúl, Lage o Alarcón, no sobrevivirán mucho tiempo.

Cuba es una sociedad cerrada y represiva. Mucho más de lo que era España en los años setenta.
Como pasó con el franquismo y con el pinochetismo, el régimen castrista ha gozado de un significativo apoyo social. La gran diferencia es que en la isla la dictadura ha sido mucho más perfecta, estructurada, larga e implacable de lo que lo fue en Chile o en España.

No se puede olvidar que la quinta parte de la población cubana, incluidos los profesionales más preparados, fue obligada a exilarse. Tampoco que los fusilamientos, la tortura, la cárcel, el espionaje vecinal y la paliza callejera han sido una constante durante medio siglo y no un signo de identidad durante la primera etapa.

Sería una ingenuidad pensar que ha empezado la transición hacia la democracia en la isla, pero se ha iniciado la cuenta atrás del régimen castrista.

Raúl y los gerifaltes comunistas van a intentar que el sistema continúe sin el comandante en jefe y con algunos ajustes de naturaleza económica. Y durante unos meses, dará la impresión de que la trampa les funciona. Por lo que dije al principio: la represión funciona y ellos están dispuestos a reprimir. Después, en un abrir y cerrar de ojos, todo se desmoronará y la única duda es si habrá una evolución suave, a la española, o una ruptura dolorosa, a la rumana.

Alfonso Rojo

quarta-feira, 20 de fevereiro de 2008

Mark Humpage registra imagens raras da Aurora Boreal


Uma das imagens da exposição de Mark Humpage (Foto: BBC/Mark Humpage)

O fotógrafo britânico Mark Humpage, especialista em fotos de fenômenos climáticos, conseguiu registrar imagens raras da Aurora Boreal, no Pólo Norte.

Humpage passou seis dias na região de Karasjok, no Círculo Polar Ártico, para realizar as imagens do fenômeno luminoso, criado a partir do impacto de partículas elétricas transportadas pelo vento solar no campo magnético terrestre.

O choque cria um brilho, normalmente de coloração verde, amarela ou violeta, observado nos céus durante a noite nas regiões próximas aos pólos.

As Auroras Boreais são raras, e os cientistas estimam que a probabilidade de vê-las é maior no período entre setembro e outubro e de fevereiro a março.

Devido a escuridão no período da noite nestas regiões, o registro de imagens das Auroras Boreais são tarefa difícil e as fotos dos fenômenos são raras.

Desempenho

Dos seis dias passados na região, quatro foram utilizados para conhecer a área e escolher a melhor posição pra fazer as fotos.

Para capturar as imagens, Humpage ficou duas noites inteiras fotografando o fenômeno em Karasjok, onde a temperatura registrava -20º C.

Segundo ele, as imagens "são espetaculares, mágicas e contínuas".

Devido à falta de luz durante a noite, cada exposição demorava de 30 segundos a até quatro minutos.

"Foi uma das imagens mais incríveis que já vi", conta o fotógrafo.

"Havia rios de cores se movendo e cobrindo o céu todo de horizonte a horizonte".

BBC
Mark Humpage - http://www.mhweather.co.uk/mhwphp/index.php

ZP, de la tragedia el drama

Se habla mucho estos días sobre el tono dramático que el señor Zapatero quiere imprimir a la campaña sin reparar en que, cualquier cosa que diga, ya lo dijo, y mejor, Paquita la del Barrio: «Teatro, lo tuyo es puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro». Ahí tienen al pendejo retratado sin fárrago. Malevo, fingidor, ensoberbecido, fatuo. Molde de la doblez y fragua del engaño. Tanto es así que el lema con más gancho en el abigarrado «hit-parade» de las pancartas sirve para explicarle a un niño de primaria en qué diantre consiste un pleonasmo.
«Zapatero embustero»: eso es un pleonasmo. O una redundancia, para no andarnos con palabros. Cuando el señor Zapatero habla de dramatismo, haciendo gala de un desparpajo irresponsable, es imposible obviar las circunstancias que le llevaron al poder un 14 de marzo. De aquella tragedia inmensa vinieron estos dramas. La consecuencia de haber firmado, a ciegas, una letra de cambio avalada por el trauma es que ahora nos roan las canillas los intereses usurarios. «Zapatero usurero». Que usura es, en efecto, trapichear con alimañas, especular con la memoria de los asesinados y poner a un país al borde del desahucio.

El presidente es un actor sin repertorio que se limita a interpretar su propio personaje. Un sonriente figurón de puertas hacia dentro (un vulgar figurante cuando sale de casa) que dice digo o Diego conforme sople el aire. Y con la misma firmeza en ambos casos. Huérfano de valores (incluso los bursátiles le han abandonado) y horro de sustancia, arroja caramelos a la tropa («¡joder, qué tropa!», como decía el clásico) que cree a pie juntillas en lo de los Reyes Magos. Pensar que Zapatero puede continuar en el Gobierno después de haber mentido a tirios y a troyanos, es un acto de fe tan raro en estos tiempos que su análisis le correspondería al Vaticano. ¿Y amenaza con romper el Concordato quien reivindica la fe del carbonero y el misterio insondable de los gobiernos trinitarios? Menos lobos, señores, que todavía no ha nevado. Menos lobos, que queda mucha fábula y el señor Zapatero fabulando es un hacha (la bicha, ni mentarla).

La farsa, por tanto, está dispuesta y el gran farsante ocupa el escenario. El primer acto consiste en dar estopa; el segundo en dar leña; el tercero en dar palos. Con eso -y con la rifa; la rifa que no falte- sobra para descerrajar la puerta grande y para salir a hombros de la plaza. El «panem et circenses», que denunciaba Juvenal, no tiene cabida en la modernidad rampante y lo que pide el cuerpo, porque lo dicta el marketing, es estacazo y dádivas. Gracias a Zapatero siempre toca, si no es un pito una pelota; de ahí que se lo rifen sus incondicionales. El premio, por supuesto, tendremos que pagarlo y nos saldrá más caro el collar que el galgo. Largo me lo fiáis: que le echen un ídem mientras tanto.

Montaigne nos enseñó que el más difícil arte al que puede aspirar el ser humano consiste en «rester soi-même», seguir siendo uno mismo en cualquier circunstancia. Y hay que reconocer que Zapatero -que, muy probablemente, confundirá a Montaigne con una etapa alpina del devaluado Tour de Francia- encarna el ideal del autor de los «Ensayos». No por virtud, por descontado, sino por impotencia manifiesta, porque la nada es inmutable. «Rester soi-même» es, para nuestro héroe, perseverar en la ignominia con un celo monástico y no apearse nunca del burro del engaño. O sea, que, de aquí a las elecciones, aunque persista la sequía, veremos llover sapos. Un espectáculo grosero, atropellado y tabernario, pero que tiene su puntito y que, además, es gratis. Sólo nos queda el recurso al pataleo, que es inseparable del teatro.
Valle-Inclán, por ejemplo, que profesaba a Echegaray un odio infatigable, acudía a todos sus estrenos para montar la parda. Y, una noche, al escuchar que la heroína tenía la piel de seda y los nervios acerados, se alzó como un resorte en el patio de butacas. «¡Ezo -gritó- no ez una zeñorita: ezo ez un paraguaz!». Don Ramón, según cuentan, ceceaba a destajo, pero, al menos, sus zetas reventaban de gracia. «La comedia é finita»: ríete, payaso.

Tomás Cuesta
www.abc.es

Fidel Castro: balance y pronóstico

Fidel Castro ha decidido morirse como ex presidente. No puede más con sus enfermedades. Después de medio siglo vestido de verde oliva, disfrazado de guerrillero heroico, es muy difícil gobernar a un país en chándal, sentado en una mecedora y con un ano contra natura. Sabe que sufre un proceso de creciente desnutrición, consecuencia de sus graves afecciones intestinales, que lo irá secando poco a poco hasta matarlo. Por eso, finalmente, ha aceptado pasarle la batuta a su hermano Raúl. El balance de estos cincuenta años es pavoroso. No hay forma humana de que la historia lo absuelva. Lo impiden dos millones de exiliados, miles de presos políticos —de los que casi 300 todavía quedan entre rejas—, millares de fusilamientos, la ausencia absoluta de libertades, las familias destrozadas, y el mayor fracaso material que registra la historia de las dictaduras latinoamericanas. Casi todas esas largas tiranías —el paraguayo Stroessner, el nicaragüense Somoza, el dominicano Trujillo— fueron corruptas y atormentaron cruelmente a la sociedad, pero dejaron países más ricos y mejor equipados que los que encontraron en sus comienzos.

En Cuba ha sido diferente. Como consecuencia del torpe gobierno de Fidel Castro, un hombre patológicamente caprichoso, unido al disparatado sistema comunista impuesto al país, responsable de la improductividad casi asombrosa de la Isla, los cinco elementos fundamentales que miden la calidad de vida de la sociedad se han agravado terriblemente: la alimentación, la vivienda, el vestido, el transporte, y las comunicaciones. Más allá de la ideología, la vida cotidiana en Cuba es una pesadilla de incomodidades y carencias, como puede comprobar cualquier viajero que abandone su hotel de lujo y se atreva a penetrar en un típico hogar cubano. Por eso la gente se echa al mar a bordo de cualquier cosa que parezca flotar.

¿No ha ocurrido nada bueno en ese periodo? Sí: el país dispone de ochocientos mil profesionales, entre ellos 65.000 buenos médicos, para una población de once millones de habitantes. Pero ese dato, lejos de eximir de culpas a Fidel Castro, lo incrimina severamente. Sólo un gobernante minuciosamente incompetente puede mantener en la pobreza a una sociedad que cuenta con semejante capital humano. Más aún: son precisamente esos cubanos educados quienes con mayor dureza juzgan la labor del gobierno. Ellos saben que en todos los rincones del planeta los profesionales forman parte de los niveles sociales medios, y viven con cierto grado de legítimo confort. Ellos no están seguros de haberse convertido en ingenieros o pediatras gracias a la revolución, pero sí de que por culpa de ella viven miserablemente y sin esperanzas.

Creo que el general Raúl Castro comparte este diagnóstico y desea mejorar sustancialmente la vida de los cubanos. No porque sea mejor que Fidel, sino porque es totalmente diferente. Raúl no tiene, como Fidel, una visión ideológica de los problemas sociales, sino práctica. Antes de los veinte años, tras un corto viaje de turismo revolucionario a Europa del Este, se hizo comunista por admiración ingenua a la URSS, pero no por haber leído los textos de la secta. Pero esa poca densidad teórica, paradójicamente, lo hace más humano. Raúl está más cerca del gerente que del apóstol, del administrador que del comisario. Desde 1959 dirige las Fuerzas Armadas, institución que, dentro del caos general que padece el país, funciona razonablemente bien. Raúl Castro, en efecto, va a emprender una cautelosa reforma económica. Hasta ahora, su hermano se la había bloqueado totalmente, pero es posible que, al renunciar a la presidencia, Fidel esté dispuesto a admitir esos cambios. ¿Cuáles serán? Primero, más espacio para los trabajadores por cuenta propia y el surgimiento de pequeñas empresas privadas familiares que brinden los servicios que el Estado no puede proporcionar. Segundo, autorización para que las personas puedan vender o comprar libremente las viviendas y los autos. Tercero, autorizar la salida y entrada del país a los cubanos, incluidos los deportistas. ¿Qué sentido tiene castigar a un jugador de béisbol por querer ganar diez millones de dólares al año en Estados Unidos en lugar de los 300 pesos mensuales que le paga el Gobierno cubano?

No hay prevista una reforma política en dirección de la democracia, pero sí la excarcelación progresiva de los presos de conciencia y una mayor tolerancia a la disidencia interna, acompañada de un clima más abierto dentro del partido comunista, con el objeto de que los camaradas puedan examinar mejor los infinitos problemas que aquejan al país sin sufrir persecución por ello. Es probable, también, que Raúl cancele los «actos de repudio» —violentos pogromos contra los demócratas de la oposición—, y renuncie al clima de permanente confrontación internacional ensayado por su hermano desde el primer día de Gobierno. Sus dos grandes y secretos objetivos son hacer la paz con Estados Unidos y lograr que la economía de la Isla sea autosuficiente.

¿Por qué? Raúl, que tiene 76 años, sabe que no le queda mucho tiempo para lograr revitalizar la economía y fortalecer la institucionalidad, destrozada por el peso de Fidel, para dotar al país de una manera legítima de transmitir la autoridad cuando él también falte de la escena. El último regalo envenenado que le había dejado Fidel era el liderazgo postizo de Hugo Chávez, unido a la sugerencia de la unión entre las dos naciones, pero la derrota sufrida por el venezolano en el referéndum del pasado diciembre puso de manifiesto la precariedad y el descrédito de la revolución bolivariana, un engendro político aún más débil que la dictadura cubana. Raúl no ignora que colocar el destino de Cuba en manos de Chávez, como deseaba Fidel, más que una estupidez, sería una irresponsabilidad suicida. ¿Qué hará Fidel Castro desde hoy hasta que muera o esté totalmente incapacitado? Seguramente, respaldará a los llamados talibanes —el sector más estalinista—, y ejercerá de francotirador, saboteando las reformas con sus comentarios periodísticos, convencido de que la humanidad espera con ilusión sus expresiones de excelsa sabiduría para comprender la realidad. Así son los narcisistas, incluso con un pie en la tumba. Como se ha dicho tantas veces: genio y figura hasta la sepultura.

Carlos Alberto Montaner
www.abc.es

Por qué Brasil es parte de la solución

Cuando cien legisladores de los países que conforman el Grupo de los Ocho (G8) y otras economías emergentes (Brasil, China, India, Sudáfrica y México) se reúnan hoy y mañana, 20 y 21 de febrero, en Brasilia para abordar, junto con líderes del ámbito empresarial, un acuerdo post 2012 (cuando expira el Protocolo de Kyoto), seremos testigos de un cambio en la forma en que se conducen las negociaciones globales.

Es fundamental que los legisladores de economías con un alto consumo energético se reúnan para alcanzar un consenso sobre las medidas prácticas a adoptar en esa dirección. En el mundo interdependiente de hoy, ello pude tener un impacto positivo sobre quienes han de tener la responsabilidad de negociar un acuerdo futuro. Organizado por Globe Internacional, una red mundial multipartidaria de legisladores, este dialogo se inició tras la Cumbre del G8 en Gleneagles, Escocia, y ha logrado influir en los gobiernos del G8 y en los de economías emergentes. Después de fructíferas reuniones en el Parlamento Europeo de Bruselas, en el Senado de Estados Unidos y en el Bundestag alemán, es el momento de involucrar a las economías emergentes en el debate. Por esa razón, legisladores de todo el espectro político asistirán a la reunión de febrero, que auspicia el Congreso de Brasil.

Pero, ¿por qué Brasil? Porque la comunidad internacional reconoce que Brasil debe ser parte de la solución global al cambio climático. Esta nación de América del Sur ha logrado abordar sus propios desafíos de desarrollo, y al mismo tiempo se ha convertido en líder mundial en algunas áreas del medio ambiente.

Brasil representa el principal ejemplo de matriz energética no contaminante, mucho menos contaminante que la de la mayoría de los países ricos. Gracias a ello, ha conseguido dejar atrás la dependencia energética por medio de la expansión de fuentes de energía alternativas, como la producción de energía hidroeléctrica, etanol y bio-combustibles. Brasil lleva la delantera en el uso de etanol a partir de la caña de azúcar, una fuente de energía agrícola no contaminante y renovable que puede convertirse en una importante fuente complementaria, especialmente si se eliminan las barreras comerciales en países desarrollados y se genera un mercado mundial. La tecnología brasileña se ha transferido a países africanos en un intercambio de conocimientos «sur-sur».

Por otro lado, Brasil ha demostrado un compromiso claro y ha alcanzado enormes logros en un tema tan complejo como el uso sostenible y la protección de los recursos forestales, los más extensos del planeta, y mayores que toda Europa occidental. El país ya ha designado un 25 por ciento de su territorio (más de dos millones de kilómetros cuadrados) como áreas de protección, gracias a la creación de unos cien millones de hectáreas de zonas protegidas municipales, estatales y federales, y la demarcación de una superficie equivalente de tierras indígenas. El programa «Zonas protegidas en la región del Amazonas», de diez años de duración, ha iniciado la creación de un sistema de zonas protegidas de unos 500.000 kilómetros cuadrados, lo que equivale a una superficie mayor que todo el sistema de parques nacionales de Estados Unidos. El programa comenzó hace cuatro años y hoy ya se han creado 13,5 millones de hectáreas de nuevas zonas de protección estricta, estatales y federales, como el magnífico parque nacional de las Montañas Tumucumaque, de 3,5 millones de hectáreas. Además, el programa incluye otros ocho millones de hectáreas de parques ya existentes, que cubren una superficie más grande que la del Reino Unido.

Otro ejemplo del avance que ha alcanzado Brasil es que, hoy en día, el 15 por ciento de la madera del país se extrae mediante técnicas sostenibles de gestión forestal, mientras que hasta hace quince años la cifra era casi cero. No muchos países del mundo pueden exhibir resultados similares.

Los países en desarrollo, y en particular Brasil, reconocen que el cambio climático es una amenaza mundial y temen por el impacto que pueda tener en su economía, los medios de subsistencia y la calidad de vida de su población. No obstante, ninguna solución global será plausible si esta obstaculiza de alguna forma el crecimiento de los países en desarrollo.

Según la ONU, para que los países en desarrollo progresen hacia una economía con bajo consumo de carbono en 2030, se requieren inversiones del orden de 100.000 millones de dólares por año, a los que habría que añadir entre 28.000 y 67.000 millones para adaptarse al daño ya causado por el cambio climático. Siendo optimistas, una buena parte de estos fondos provendrán del sector privado. No obstante, el financiamiento del sector público todavía seguirá siendo crucial. Para reducir las emisiones de carbono es necesario un sistema global más justo, donde países desarrollados y en desarrollo puedan crecer en igualdad de condiciones. Las naciones ricas saben que su apoyo financiero a un desarrollo ecológicamente sostenible en los países en desarrollo beneficiará a todo el planeta. Es posible avanzar hacia una solución que reconozca que el uso sostenible de recursos naturales es fundamental para el desarrollo y, por ello, los países en desarrollo no deberían ver penalizados sus esfuerzos de crecimiento y lucha contra la pobreza.

El Banco Mundial, como cooperativa global de países desarrollados y en desarrollo, contribuye hacia el logro de dicho objetivo. El Banco ha comenzado a diseñar mecanismos financieros innovadores y concesionarios para el desarrollo de energías no contaminantes y la adaptación al cambio climático, con el apoyo del Reino Unido, Estados Unidos y Japón. En un futuro próximo, los fondos fiduciarios para reducir las emisiones de carbono que administra el Banco Mundial permitirán financiar la reducción de emisiones en sectores de la economía como el transporte, en lugar de hacerlo solamente por proyectos. En la reciente conferencia de Cambio Climático en Bali, se lanzó el «Fondo para reducir las emisiones mediante la protección de los bosques» (FCPF, por sus siglas en inglés), un mecanismo de financiación pionero para combatir la deforestación tropical y el cambio climático. Estos proyectos ampliarán el alcance del mercado de emisiones y las herramientas disponibles para futuras negociaciones sobre el cambio climático.

Los legisladores que se reunirán en Brasilia tendrán la oportunidad de impulsar una agenda positiva basada en soluciones a la altura de las expectativas de la opinión mundial. Junto con el sector privado, están en una posición única para decidir qué soluciones son a la vez prácticas y políticamente viables.

Pamela Cox
Vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe

Todo es nada

El máximo líder de los verdugos simula que renuncia a dirigir la barbarie. Ya conocemos la importante novedad que había anunciado para esta semana. La enésima trola. No entendemos por qué le otorgan tanta importancia medios a los que jamás importó el sufrimiento de los cubanos.

El Monstruo de Birán no se va más de lo que ya se había ido. Sigue donde ya estaba y le pusieron sus muchos años y su enfermedad, sentado en su trono de reina madre. Situación que aprovecharán sus herederos –casi tan ancianos como él– para engañar a unos pocos acertando alguna iniciativa que sólo los más ingenuos o los más desalmados entenderán como aperturista. Cuando les pidan más y de más importancia, señalarán al trono aún ocupado y contestarán que no se les permite conceder más de lo que ya han concedido.

No coincidimos con los que creen que hoy se ha inaugurado la sucesión en la Isla de las más de trescientas cárceles. Todo es nada. Más de lo mismo. La sucesión no comenzará hasta que no muera la reina madre. Y de la transición es mejor no hablar mientras no excarcelen a Óscar Elías Biscet y los que como él están presos por no resignarse a morir en silencio bajo la peor de las tiranías que existen hoy en el mundo.

Para lo que sí puede servir la penúltima patraña de Castro es para que algún juez de la Audiencia Nacional procese en España al verdugo de cientos de miles de españoles. Garzón y Bermúdez ya no podrán escudarse en que preside un estado. No abandonará su finca y no podrán encarcelarle, pero sí están obligados a ofrecer a sus muchas víctimas españolas un poco de memoria, de dignidad y de justicia.

Víctor Llano

Riesgos de una dictadura hereditaria en Cuba

Nada nos gustaría más que el anuncio del dictador cubano Fidel Castro de renunciar a los cargos de jefe de Consejo y comandante en jefe significara el comienzo de una transición democrática que acabara con el yugo comunista que padecen los cubanos desde hace medio siglo. Ahora bien, si no queremos confundir nuestros deseos con la realidad y atendemos, por el contrario, a los hechos y a los propios términos de la renuncia de Castro, a lo que se enfrentan los cubanos es al propósito de perpetuar el régimen comunista, con un Fidel Castro reservándose el papel de garante de esa liberticida revolución y un hombre de su máxima confianza como nueva cabeza, visible y saludable, del régimen.

De hecho, esa sucesión de dictadores ha sido característica en prácticamente todos los regímenes comunistas, y es público y notorio que los únicos cambios a los que se ha referido Castro son los obligados por su mal estado de salud. Una cosa es que el dictador reconozca que su cargo requiere una movilidad y una entrega total que no está en condiciones físicas de ofrecer, y otra muy distinta renunciar a un régimen al frente del cual ya ha designado en el pasado a su hermano Raúl y sobre el que se dispone a seguir ejerciendo una tutela intelectual como "soldado de las ideas".

A la espera de que el partido único confirme ese nepotismo dictatorial, la comunidad internacional, lejos de relajar la presión sobre la dictadura comunista, debe intensificarla prestando ayuda de todo tipo al heroico movimiento disidente. Difícilmente el mundo libre impedirá que Castro se salga con la suya si no empieza por ser consciente de cuáles son los propósitos del dictador con esta falsa renuncia.

Libertad Digital

El cambio: no tan rápido

Fidel Castro siempre tuvo claro que pensaba mandar hasta la muerte. El juez Baltasar Garzón le dio en el caso de Pinochet una buena razón para mantener ese criterio: las gentes como él no pueden dispensarse de la inviolabilidad que da la primera magistratura del Estado al margen de los medios por los que se haya logrado o mantenido el poder.

Ahora es normal que su anuncio de que dejará de ser presidente abra el debate de si se inicia un proceso de transición en Cuba. No creo arriesgado decir que mientras viva Fidel Castro su autoridad moral sobre sus camaradas hará que el régimen mantenga el sistema inalterado. Tampoco parece aventurado sostener que si Castro renuncia a un nuevo mandato tiene que ser porque su estado de salud hace imposible la continuidad. El mero hecho de que su renuncia fomente el debate sobre la necesidad de hacer reformas justificaría sobradamente para Castro el haber continuado. Pero es probable que su vida se esté apagando. Cuando eso ocurra será cuando arranque el proceso de cambio tantas veces anticipado. Es decir, el cronograma sigue siendo el que se suponía desde hace ya muchos años.

La especialidad académica de los cubanólogos -también conocida como castrólogos, aunque suene fatal- nunca ha gozado del prestigio que llegaron a atesorar los kremlinólogos. Tampoco tiene mayor importancia porque ninguno de esos kremlinólogos fue nunca capaz de valorar con exactitud el grado de decrepitud interior del sistema soviético. El reto ahora para los cubanólogos es predecir cual puede ser la evolución del régimen cuando muera Castro. Casi todos creen que no es imaginable un Raúl muy distinto de su hermano -aunque en privado lo sean- pero cuesta creer que las nuevas generaciones del partido sigan creyendo en la literatura que se ha inculcado en las escuelas durante casi medio siglo. La clave está en conseguir el empalme entre los reformistas del interior y los opositores también del interior. El nutrido exilio cubano tendrá ocasión de participar en la nueva Cuba, pero también tendrá que asumir que el protagonismo, con toda probabilidad, va a recaer sobre quienes nunca se exiliaron.

Ramón Pérez-Maura - www.abc.es

Atado y....¿Bien atado?

«-Fidel, ¿y cómo tú ves la transición? -Me moriré en la cama y con la sucesión resuelta». Ésta es, más o menos, la conversación que García Márquez y Fidel Castro mantuvieron hace más de diez años, cuando en Cuba la muerte de Castro era apenas un sueño y el dictador había encontrado en el turismo y los hoteleros españoles el balón de oxígeno del cual la caída de la URSS le había privado unos años antes.

Fidel siempre tuvo como ejemplo a seguir la muerte de Franco. Quería acabar sus días en alguna de las muchas camas de las múltiples casas de seguridad que tiene en la isla, y a las que acudía aleatoriamente cada noche para evitar atentados. Por algunas de las frases que aparecían ayer en «su» carta/testamento en «Granma», puede que este primer deseo ya lo haya logrado: las constantes alusiones a su «estado crítico» y a «preparar psicológicamente» al pueblo se interpretan en muchas cancillerías como que «El Caballo» ha muerto y sólo se está preparando cuándo anunciarlo.

Respecto a lo segundo, elegir a su sucesor, está por ver si lo ha logrado. Está claro que su hermano Raúl, «la China», el militar que creció siempre a su sombra y a la de su esposa, Vilma Espín, es el elegido. En la isla, dudan de su carácter, por eso, los «duros» que rodeaban a Fidel ya han empezado los movimientos para eliminar adversarios y asegurarse el control del eterno «número dos». Ricardo Alarcón, el presidente del Parlamento, ha sido la primera víctima. Sólo así se entiende que en una isla-cárcel, donde nada se mueve sin el consentimiento del régimen, corriera y se publicitara dentro y fuera de Cuba el vídeo en el que el estudiante Eliécer dejaba en ridículo al veterano delfín.

Los «cubanólogos» ven tras el incidente a Pérez Roque, el dirigente más joven de la «castrocracia», el único nacido dentro de la Revolución, ex jefe de las juventudes comunistas y dirigente universitario antes de ser uno de los ministros de Exteriores que más tiempo lleva en un cargo que le ha permitido ser silenciosamente sondeado por Occidente «para cuando llegara el momento». Y el momento ha llegado. Como Castro quería, todo parece atado y bien atado. A los cubanos sólo les salvará un Adolfo Suárez.

Alberto Pérez Giménez - www.abc.es

Patria o muerte

No hay dictadores mejores ni peores que otros. Algunos son más feroces, o más brutos, o más inteligentes, o envuelven en un cierto refinamiento su crueldad, pero en el fondo se trata siempre de la misma inmoralidad esencial: la de un hombre que secuestra por la fuerza la voluntad de un pueblo, en el vano nombre de un grupo o de una idea. Existe la tentación común de clasificar su maldad en atención al número de víctimas: asesinatos, encarcelamientos, torturas. Vano empeño. Los hay que necesitan matar más y quienes pueden lograr con menos violencia el mismo inaceptable objetivo: ejercer el poder absoluto mediante la coacción, el terror, la intimidación y el crimen.

Fidel Castro ha gozado siempre de la benevolencia comprensiva de una izquierda europea atrincherada en el sectarismo, presa de un etnocentrismo hipócrita que tolera para el pueblo cubano lo que no aceptaría para el español, el francés o el italiano. La fascinación castrista alcanza la categoría de mito; un mito absurdo y miope que domina la cosmovisión progresista de la última mitad del siglo XX. El izquierdismo recalcitrante jamás ha terminado de torcer su brazo ante la progresiva evidencia de un pueblo derrumbado en la miseria y de un tirano irracionalmente apalancado en su autoridad abusiva y sangrienta; se han minimizado sus atropellos, edulcorado sus arbitrariedades y buscado pretextos victimistas para justificar su retardatario enroque frente a los vientos de la Historia. Hasta este sórdido final a plazos, esta innecesaria y dolorosa dilatación del tránsito, este apego ultramontano a los resortes de un autoritarismo cruel y trasnochado, encuentra la anuencia complaciente de quienes se resisten a aceptar la igualdad decisiva y fundamental del dinosaurio caribeño con otros sátrapas adheridos a su delirio de poder hasta el último aliento de la vesania.

Fidel no se va, ni quiere irse; sólo su desaparición cerrará del todo el ominoso capítulo de la larga y despótica clausura política y social cubana. Acosado por la enfermedad, cercado por la terca recurrencia del debilitamiento, ha convertido el hospital en la última trinchera de su ofuscada resistencia. Experto como es en el ejercicio del poder personal hasta sus consecuencias más profundas, ha cambiado el uniforme por el chándal para continuar controlando desde la cama el destino de un pueblo al que desde hace cincuenta eternos años ha enajenado la libertad, el albedrío, la dignidad y hasta la simple capacidad para sobrevivir por sí mismo. Él seguirá mientras pueda dictando los soporíferos textos y consignas que soportan su ya cansina irreductibilidad, y manejando las decisiones claves que atenazan el futuro de la isla y de su gente. Sólo ha oficializado lo evidente, su manifiesta inhabilitación para una agenda de normalidad física y el inevitable declive de su liderazgo, y trata de aplicar un maquillaje lampedusiano para disfrazar la «ultima ratio» de su pétrea voluntad inmovilista. Ni transición ni zarandajas; ahora más que nunca, el rancio lema de «patria o muerte» rige el horizonte de la Cuba anacrónica del castrismo: sólo la muerte del dictador devolverá a su nación las riendas de su propio destino.

Ignacio Camacho

La despedida del dictador

Después de 49 años ininterrumpidos en el poder, el dictador cubano Fidel Castro anunció ayer lo que millones de cubanos de dentro y fuera de la isla han estado esperando, en muchos casos durante toda su vida. Sin embargo, su decisión de abandonar formalmente sus cargos -que por motivos de salud no ejercía desde hace dieciocho meses- no representa por desgracia un cambio mayor en el funcionamiento de las instituciones cubanas, sino que, más sencillamente, lo que era provisional se convierte en definitivo. En estas circunstancias, la necesidad de designar a una figura que ocupe los puestos que Fidel Castro deja vacantes será la ocasión más significativa desde 1959 para que se produzcan cambios en la dirección política del país, aunque, hay que constatar que todavía no existen indicios de que tales cambios vayan a producirse, ni siquiera de que los que se lleven a cabo vayan a tener efectos esenciales para la sociedad de la Isla.

Lamentablemente, desde que se anunció la enfermedad del dictador, la experiencia ha demostrado que para lo único que se prepara el régimen es para resistir. Hasta ahora, Fidel Castro, convaleciente, guiaba desde la sombra la toma de decisiones estratégicas en todos los aspectos y supervisaba los posibles efectos de la tímida campaña de discusiones superficiales sobre la situación económica en la isla. En estos meses, no se ha pasado de cierta tolerancia ante algunas manifestaciones de descontento realizadas en voz alta, mientras que la decepción y la crítica a la dictadura siguen siendo expresadas en voz baja, cuando no en silencio, y al abrigo del oído de los mecanismos de seguridad del régimen.

Aunque por razones evidentes Fidel Castro no lo reconozca expresamente, su carta de renuncia es, más que una dimisión, una despedida formal y el reconocimiento de lo irreversible de su situación personal. Castro es muy inteligente y sabe pertinentemente que está viviendo las últimas horas de su vida, pero también es lo bastante soberbio como para seguir intentando controlar todo lo que suceda en Cuba hasta el último momento. Cuando hace unos años se rompió una rodilla en una aparatosa caída, no quiso que se le anestesiara para poder asistir conscientemente a la operación quirúrgica -naturalmente, para dar órdenes a los cirujanos- y ahora, si fuera posible, quisiera presidir y organizar su propio funeral.

Cuba necesita cuanto antes una transformación hacia la libertad. Las reacciones en todo el mundo democrático han sido unánimes en cuanto a la necesidad de que cualquier cambio debería significar el comienzo de una verdadera transición. La más que probable confirmación de su hermano Raúl como sucesor a la cabeza de los principales órganos del poder en la isla no será un gesto aceptable si no va acompañado de reformas en las características esenciales de la dictadura que beneficien expresamente a la libertad de los cubanos para hablar, elegir a sus dirigentes, viajar o volver a su patria. En estas circunstancias, el principal objetivo de los gobiernos de la Unión Europea, y de España en particular, debería ser impedir que los cubanos sigan siendo privados de sus derechos básicos, dejando bien claro que el tiempo del régimen autoritario, aunque con varias décadas de retraso, ha terminado ya.

Nadie puede olvidar que Fidel Castro sigue siendo un dictador que se va cuando él quiere, un tirano que ni siquiera acepta que en este momento crucial sean los ciudadanos los que decidan: es él mismo quien les ordena que no le elijan. Tal vez quiera diferenciarse de otros tantos dictadores a los que la muerte les ha sorprendido aferrándose obscenamente al poder y pretenda pasar a la historia como un apacible columnista del «Granma» mientras los cubanos se van acostumbrando poco a poco a su ausencia, para aceptar así la continuidad de un régimen castrista sin Castro como algo irremediable. Esto no es, ni mucho menos, la eutanasia política de Fidel: sencillamente parece su última estratagema para intentar retrasar, aunque sea durante unos cuantos meses, la inevitable llegada de la democracia a Cuba.

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