terça-feira, 2 de fevereiro de 2010

La Luna pudo haberse formado por una explosión nuclear


La teoría más aceptada hasta ahora sobre el origen de la Luna sugiere que nuestro satélite natural es, en realidad, un pedazo de la Tierra que salió disparado al espacio tras la colisión brutal con un asteroide o algún otro gigantesco objeto que nos diera de lleno. Sin embargo, la hipótesis del gran impacto no convence a todos los científicos. Algunos geólogos planetarios encuentran pegas a la explicación, y proponen, en cambio, una idea de lo más impactante: la Luna pudo haberse formado tras una explosión nuclear natural.

Esta teoría alternativa se sostiene sobre otra ya conocida desde hace más de cien años, denominada de la fisión, que señala que la Tierra y la Luna se formaron a partir de una masa de roca fundida que giraba a extraordinaria rapidez, a tanta que la fuerza de la gravedad era apenas superior a la fuerzas centrífugas. Cualquier ligero impacto habría expulsado una pequeña porción de roca fundida, que finalmente daría lugar a la Luna tal y como la conocemos ahora. Pero, ¿de dónde pudo haber salido tanta energía?

Elementos radiactivos

Los científicos holandeses Rob Meijer, de la Universidad Western Cape, y Wim van Westrenen, de la Universidad VU de Amsterdam, creen conocer la respuesta.

Según dicen, en esa gran roca fundida pudieron reunirse elementos radiactivos como el uranio y el torio en concentraciones lo suficientemente altas como para dar lugar a una reacción nuclear en cadena -como ocurre en un georeactor natural-, lo que causaría una gran explosión final que expulsaría de su órbita un trozo de roca que luego se convertiría en la Luna.

Los investigadores creen que nuestro satélite debe contener pruebas reveladoras del suceso, como la existencia de algunos elementos, entre los que se encuentran el helio-3 y el xenón-136, que se habrían producido en grandes cantidades en un georeactor natural. Futuras análisis de la superficie de la Luna podrían aportar las pruebas necesarias para confirmar esta teoría, pero los análisis, debido a las difíciles condiciones que existen en el espacio, pueden resultar muy farragosas.

Los científicos creen que existió un georeactor en la Tierra, en el yacimiento de urano de Oklo, en Gabón, hace unos 2.000 millones de años.

Judith de Jorge - Madrid

www.abc.es

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