Conozco varias personas que llevan el apellido Mazón, entre las cuales Dionisio Alcázar Mazón, ilustre abogado, político y miembro de la alta sociedad murciana, que fue el último alcalde de la monarquía de Alfonso XIII, y en la década de los 40 fue presidente de la diputación provincial. También, los simpáticos propietarios de la confitería, cafetería y bar frente al Hospital Morales Meseguer, de rica cocina y buenos vinos; pero, al autor de esta campaña contra el monumento al Corazón de Jesús en Monteagudo, no tengo el disgusto de conocerlo.
Es un monumento que se instaló en la cima de Monteagudo por los años veintitantos del pasado siglo XX, poco después de que el rey Alfonso XIII presidiera el acto inaugural del monumento al Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, en torno a Getafe.
Sin recurrir a leyes extranjeras que no nos afectan, contra el crucifijo en colegios, en julio de 1936 fue destruido a martillazos el anterior monumento de Monteagudo, que una tarde otoñal de un domingo de octubre fue sustituida por la que salió de las manos artísticas de Nicolás Martínez Ramón, acto brillante al que asistí en calidad de periodista, para hacer la información del día siguiente en hoja del lunes.
Ahora un señor letrado -lo de señor no encaja- se empeña en luchar hasta el final para retirar el monumento al Corazón de Jesús en la cumbre de Monteagudo, desde la cual abre sus brazos para enviarnos un cariñoso saludo a todos los murcianos, que contemplamos desde cualquier punto de la huerta tal monumento que ya constituye un símbolo de Murcia, su cultura, su devoción y su paisaje.
Es de esperar que Murcia entera, junto a Monteagudo y a todos los pueblos de la huerta llegue la voz de protesta contra esta maldita intención. Esperemos unas semanas para que quienes tienen que evitarlo tomen las medidas de proteger este monumento y este emblemático lugar de Murcia.
Carlos Valcárcel
www.larazon.es

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