domingo, 14 de fevereiro de 2010

FARC, ETA y la perversión (del lenguaje)

El congreso de Víctimas del Terrorismo que se ha celebrado en Salamanca ofrece una oportunidad para recordar la perversión del lenguaje que conlleva ese fenómeno del que Colombia es un caso emblemático. Cuando pensamos en los términos en que durante mucho tiempo los terroristas nos han robado el lenguaje, cuando recordamos cómo ETA consiguió que nos refiriéramos a ella manipulando el lenguaje para justificar su causa, el caso colombiano se entiende mejor.

Porque en España hablábamos de comandos para referirnos a una pandilla de asesinos, hablábamos de ETA-Militar y de ETA Político-Militar para referirnos a sendas cuadrillas de criminales y nos referíamos a su Mesa Nacional cuando teníamos que hablar de los malhechores que eran los responsables máximos de los muertos a los que hoy evocamos. Siempre un lenguaje que ensalzaba el crimen.

Si todo esto pasaba aquí con ETA, qué no pasaría en un país como Colombia, donde los dos principales grupos terroristas del país recibían los nombres de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y Ejército de Liberación Nacional, este último, durante muchos años dirigido por el cura Pérez, un español.

En Colombia todo ha cambiado en dos fases. Durante la Presidencia de Andrés Pastrana se puso a estas bandas de criminales contra la pared al demostrar que no eran capaces de negociar ni aunque se les diera una vía para reintegrarse en la sociedad. Con ello se logró que muchos países fuera de Colombia en los que se les presentaba como románticos guerrilleros, se quitasen las orejeras y admitieran la realidad. Y bajo la Presidencia de Álvaro Uribe las FARC, la más veterana banda de terroristas de América, ha quedado arramblada a lo que es. Un grupo de asesinos, carente de todo reconocimiento social y que sufre constantes abandonos en sus filas.

Ramón Pérez-Maura

www.abc.es

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