segunda-feira, 21 de setembro de 2009

Paz para Fidel

Imaginemos lo que habría ocurrido en Europa si los Juanes, Miguel Bosé o Víctor Manuel de turno hubieran organizado un concierto por la paz en el Chile de Pinochet. Traslademos a ese escenario imaginado todo lo acontecido en Cuba estos días. El recibimiento de los pacifistas, por ejemplo, por las autoridades del régimen, las de Castro, las de Pinochet. O el entusiasmo de los medios del régimen, los de Castro, los de Pinochet, por el concierto.

La portada del Granma digital, el diario de la dictadura cubana, pongamos del pinochetismo, abriendo ayer con una gran fotografía de los cantantes y celebrando el concierto con las palabras de Juanes, «Estar aquí y ver toda esta alegría es para nosotros la mayor recompensa de este trabajo». Juanes, desde Twitter, llamando a los cubanos, pongamos los chilenos, a repudiar las guerras y a vestirse de blanco por la paz y añadiendo su impresión del país, de la dictadura cubana, pongamos la chilena: «La comida cubana es una delicia. Todo luce de maravilla. Muchísima alegría en las calles».

Y sí, es fácil imaginar lo que habría ocurrido con ese concierto por la paz en la dictadura de Pinochet. Que los organizadores no habrían encontrado lugar para esconderse en los países democráticos. Nada de eso ocurre cuando lo que se hace es desearle paz al dictador comunista. Acaba de morir Irving Kristol, inspirador del movimiento neoconservador que hizo frente a esa izquierda y a esa cultura. Pero, desgraciadamente para nosotros, nació en Estados Unidos y no en Europa.

Edurne Uriarte
Catedrática de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco

www.abc.es

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