terça-feira, 16 de fevereiro de 2010

El mito desmoronado

Lo malo de los mitos es que se caen. Algún día se caen y se desmoronan en mil pedazos, y luego ya nadie se acuerda de que estuvieron de pie y fueron adorados, sino más bien del golpe que se dieron y del aspecto lamentable que presentan. No digo que esto le vaya a pasar a Garzón, pero cada día que transcurre se acumula una nueva y más grande decepción con relación al juez satelital. Creímos que era la personificación de la Justicia y nos estamos dando cuenta de que no hay nada más injusto en la Justicia que Garzón. Carcelero de inocentes, perseguidor con fines políticos, inflador de sumarios y, ahora también, supuesto cobrador de sueldos por partida doble y prevaricador presunto en un par de sumarios más que graves. Aunque peor es lo de ayer. La Audiencia Nacional le sitúa poco menos que en el lugar de los lacayos del Gobierno cuando le insta a investigar lo que hasta ahora se ha negado con relación al «caso Faisán». Curiosamente, lo que el magistrado luminaria no quiere es avanzar en un sumario que amenaza la rectitud de la Seguridad del Estado, con «una gravedad sin precedentes» en lo que a la lucha contra el terrorismo se refiere. La conclusión es obvia: si Garzón actúa con tan escasa profesionalidad en el «Faisán», ¿cómo habrá sido su labor en otros sumarios menos conocidos? Miedo da pensarlo.

José Antonio Vera

www.larazon.es

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