domingo, 24 de janeiro de 2010

Una deuda moral con la Historia

En la imagen, algunos de los documentos del Archivo de Naciones Unidas en Ginebra, digitalizados por el Ministerio de Cultura y a los que ha tenido acceso ABC, como el Acuerdo de Figueras y el Inventario de los Tesoros de Arte Españoles, además de cartas y telegramas enviados, entre otros, por Timoteo Pérez Rubio y el duque de Alba.


Dentro de los actos organizados durante la Presidencia Española de la UE, el Gobierno rinde mañana en el Prado un justo homenaje (exposición, congreso y condecoraciones) al Comité Internacional que salvó el Tesoro Español durante la Guerra Civil.

Si, como dijo el artista Josep Renau, «las obras del pasado valen tanto más cuanto más se ha luchado por ellas», la colección del Prado -ya de por sí de incalculable valor- no tendría precio jamás. Así lo hicieron «hombres crédulos y magníficos», como relataba María Teresa León, «que, a pesar de no haber pisado jamás las salas del museo, salvaron para los inteligentes del mundo la maravillosa pinacoteca de Madrid». Son esos hombres de los que decía Antonio Machado que «no hablan de patria, pero la defienden con su sangre». Son todos aquellos que pusieron a salvo el tesoro artístico español (no sólo del Prado, sino de otros muchos museos, instituciones, iglesias y colecciones privadas) durante la Guerra Civil, llevándolo a partir de abril de 1936 en 71 camiones de Madrid a Valencia, primero, y a Cataluña, después, para sacarlo del país en febrero de 1939, vía Perpiñán, con destino a la Sociedad de Naciones en Ginebra, cuando peligraba la integridad de las obras a causa de los bombardeos de la aviación.

Fue un periplo épico, en el que un grupo de gente, muchos iletrados, prefirió arriesgar sus vidas por salvar obras de arte, seguir con sus pies destrozados antes que subirse a un goya o un velázquez. Y es que, como le dijo Azaña a Negrín, «el Museo del Prado es más importante para España que la República y la Monarquía juntas... Si los cuadros desaparecieran o se averiasen gravemente, tendría usted que pegarse un tiro».

Y Negrín no se pegó un tiro

Afortunadamente, no tuvo que hacerlo: todos los cuadros regresaron sanos y salvos, con la excepción de dos goyas, «La carga de los mamelucos» y «Los fusilamientos del 3 de mayo», que volvieron del exilio con heridas de guerra (hoy ya curadas), a causa del choque del camión en el que iban contra un balcón.

Durante casi setenta años aquella odisea ha sido casi olvidada. Casi, porque hubo historiadores como Arturo Colorado que han sacado a la luz aquella gran aventura. Su exhaustiva investigación se recoge en «Éxodo y exilio del arte» (Cátedra). El propio Museo del Prado -nunca es tarde si la dicha es buena- rindió homenaje en 2003 a la Junta del Tesoro Artístico -esa «Cruz Roja del Arte» salvó más de 27.000 obras (140 toneladas de arte)- con la exposición «Arte protegido». Y se cumplió el deseo de Josep Renau: «Algún día se colocará a la entrada del Prado una placa advirtiendo al visitante del sobrevalor que la epopeya de 1936-1939 añadió a las obras que hay allí».

Pero aquella deuda se había saldado sólo a medias. Quedaba aún pendiente reconocer la labor desarrollada por un Comité Internacional de expertos, creado en enero del 39, que, generosa y altruistamente, defendió con uñas y dientes un patrimonio que no era de ellos. «La deuda que tenemos con el Comité Internacional, decía el pintor Josep Maria Sert, es doble e indiscutible. Una material y otra de orden moral; ambas de honor». Esa deuda se saldará mañana con un emotivo acto de homenaje «in memoriam» del Gobierno español al Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles, que presidirá José Luis Rodríguez Zapatero. El homenaje se enmarca dentro del ambicioso programa de actividades organizadas con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea.

Son tres los actos previstos, organizados por el Ministerio de Cultura y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Por un lado, se entregará en el Prado la Orden de las Artes y las Letras a los directores de los museos e instituciones que colaboraron en el Comité (Louvre, Metropolitan, Rijksmuseum, Tate...) Desgraciadamente, no queda vivo ninguno de sus protagonistas. Además, una exposición de carácter didáctico en el Paso de Recoletos, «Arte salvado» -recorrerá las mismas ciudades que el patrimonio evacuado en la contienda: Madrid, Valencia y Cataluña-, y un congreso, «Patrimonio, Guerra Civil y Posguerra», que se celebrará desde mañana y hasta el miércoles en el Prado. Ambos los coordina Arturo Colorado, máximo especialista en la materia.

El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, ha tenido acceso al Archivo de la Sociedad de Naciones de Ginebra y ha podido digitalizar toda la documentación relativa al traslado del Tesoro Artístico Español a Suiza durante los últimos meses de la Guerra Civil. Todo ese jugoso material podrá ser consultado no sólo en el Centro Documental de la Memoria Histórica, sino también, en los próximos meses, en internet. Concretamente, en el Portal de Archivos Españoles (PARES), que tan sólo el año pasado tuvo más de 124 millones de visitas.

A la luz de los faros

Un valiosísimo tesoro al que ha tenido acceso ABC y en el que hallamos cartas, telegramas, fotografías y documentos tan destacados como el Acuerdo de Figueras (firmado a la luz de los faros de un coche, porque no había electricidad, permitió el traslado y fijó las condiciones de la evacuación a Ginebra) o el inventario completo de las obras de arte que viajaron a Suiza. Además, Cultura ha colaborado con Aitana Alberti en la reedición del libro de su madre, María Teresa León, «La Historia tiene la palabra: Noticia sobre el salvamento del Tesoro Artístico de España». El primer investigador que tuvo acceso a este tesoro fue Arturo Colorado, para quien «no es justo atribuir el éxito de la evacuación a Alberti y María Teresa León. Ella intervino en la evacuación a Valencia en la primera etapa, durante un periodo muy corto, que además no estuvo caracterizado por las mejores condiciones de embalaje y transporte. Alberti era sólo su acompañante».

Colorado, que desvela a ABC quiénes fueron los verdaderos protagonistas de esta historia y traza sus perfiles en estas mismas páginas, narra cómo fue su encuentro con este archivo tantos años oculto: «Tuve la suerte de que, investigando las pinturas de Sert en el Palacio de Naciones, se acababa de desclasificar toda esta documentación y pude acceder a este tesoro. Había una historia que sacar a la luz». El acto de mañana es, para él, «muy emotivo, pues supone la culminación de muchos años de investigación. Se va a reconocer la deuda que tenemos todos los españoles con aquellos que salvaron nuestro patrimonio, cuyo pago llevo años reivindicando».

Un precedente

Destaca Arturo Colorado la labor pionera de aquel Comité Internacional como «precedente de solidaridad internacional por un patrimonio en peligro, del concepto de patrimonio de la humanidad. Salvó un patrimonio que no era suyo, pero que era de todos. Sus miembros dirigieron después en sus países, cuando estalla la II Guerra Mundial, la evacuación de sus propios patrimonios. El modelo español de evacuación fue seguido en los países democráticos en guerra: Francia, Holanda, Bélgica, Reino Unido. La normativa internacional sobre protección del patrimonio, que planteaba una protección «in situ» en los propios museos, se cambió, tras la experiencia española, por la evacuación». ¿Pudo perderse alguna obra? «No. En cuanto a lo que fue controlado por la Junta del Tesoro, todo lo que salió de España volvió a España».

Natividad Pulido - Madrid

www.abc.es

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