domingo, 15 de novembro de 2009

La caída del muro del 11-M

Hemos emitido este fin de semana la entrevista que Julio Anguita ha concedido al programa Sin complejos de esRadio.


Merece la pena escucharla íntegra, porque la verdad es que Anguita es un político que se sale de lo común. Estoy, evidentemente, en sus antípodas ideológicas en muchísimos aspectos, y me resulta difícil de entender que defienda, siendo un hombre enormemente inteligente, ciertas posturas. Como también me resulta difícil de entender que defienda, siendo un hombre íntegro, a determinadas ideologías que tanto sufrimiento han causado.

Pero, a diferencia de casi toda nuestra clase política actual, Anguita es alguien que defiende sus ideas simplemente porque cree en ellas (y no porque le mueva un interés particular); es alguien a quien le repele la corrupción de nuestro actual sistema (como me repele a mi); es alguien que habla con una meridiana claridad (sin dedicarse a proferir palabras huecas); es alguien que respeta que otras personas puedan tener una opinión distinta de la suya (y que no pretende imponer sus opiniones a nadie) y es alguien que se atreve (en un país de mudos voluntarios) a decir cosas que otros no dicen.

Es, por tanto, un hombre con el que se puede discutir y a quien es un placer escuchar. Y habrá muchas cosas en las que uno no pueda ponerse de acuerdo con él nunca. Pero en muchos otros campos, creo que no puedo estar más conforme con algunas de las cosas que Anguita dice.

Uno de los momentos más importantes de la entrevista es, para mí, aquél en que Julio Anguita habla del 11-M. Porque se ha atrevido a decir lo que ningún político de la izquierda española se había atrevido a decir hasta ahora: que en el 11-M se han manipulado pruebas; que ningún manipulador ha sido castigado; que no tiene elementos de juicio para afirmar si ha sido ETA, si ha sido Al Qaeda o si el responsable es otro; que, mientras no tengamos esos elementos de juicio, él no descarta ninguna alternativa; que el 11-M está tan oscuro como otros graves episodios de nuestra reciente historia democrática y que, en su opinión, hay elementos de juicio que apuntan a conexiones internacionales en la matanza de Madrid.

Quitando esta última frase (que yo matizaría, porque, aunque no me atrevo a descartar esas conexiones internacionales, creo más en un atentado de factura fundamentalmente local), suscribo punto por punto lo dicho por Julio Anguita sobre el 11-M. Porque yo tampoco dispongo de las pruebas que me permitan afirmar si el 11-M lo cometieron ETA, Al Qaeda, las cloacas del estado español o servicios secretos extranjeros. O una mezcla de varias de esas alternativas. Y yo también, como Anguita, admito cualquiera de las alternativas, siempre que me aporten las pruebas oportunas. Lo único que se, como Anguita, es que se han manipulado pruebas (lo que hace insostenible la versión oficial de los atentados) y que el 11-M es un episodio que, más que oscuro, está oscurísimo.

Ya era hora de que alguien, desde la izquierda, se atreviera a derribar el muro de silencio en torno la masacre de Madrid. Y me quito el sombrero ante la valentía de Anguita, porque supongo que le van a llover los palos por todas partes.

Aunque también me imagino que eso a Anguita le resbala. Porque estoy seguro de que es consciente de que, al final, las interpretaciones que el sentido común dicta son las que se terminan imponiendo, antes o después.

Como también estoy seguro de otra cosa: las posibilidades de regeneración de la clase política española pasan porque aparezcan muchos más anguitas, en todos los partidos. Políticos que se atrevan a hablar a la gente con franqueza, que expongan sus opiniones sin intenciones ocultas de ningún tipo y que respeten a quienes no piensan como ellos.

Luis del Pino
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m

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