sexta-feira, 16 de abril de 2010

Carrillo, con ese de Stalin

1939 (y sabiendo de las Grandes Purgas)

Cada día es mayor mi amor a la Unión Soviética y al gran Stalin, a los que vosotros odiáis y calumniáis precisamente porque han ayudado a España de una manera constante a través de toda nuestra lucha.

El odio de vuestra cuadrilla caballerista-trotskista al Partido Comunista de España, a la Unión Soviética y al gran Stalin, es una prueba más del formidable papel jugado por estos en la lucha del pueblo español por su libertad.

El "vosotros" hace referencia a todos los frentepopulistas que se negaron a prolongar la guerra, la matanza, para enlazarla con la Mundial, la Gran Matanza; es decir, a casi todos los no comunistas, empezando por su padre, Wenceslao, quién te manda criar cuervos:

Cuando pides ponerte en comunicación conmigo olvidas que yo soy un comunista y tú un hombre que ha traicionado a su clase, que ha vendido a su pueblo. Entre un comunista y un traidor no puede haber relaciones de ningún género. Tú has quedado ya del otro lado de las trincheras.

No, Wenceslao Carrillo, entre tú y yo no puede haber relaciones, porque ya no tenemos nada de común, y yo me esforzaré toda mi vida, con la fidelidad a mi partido, a mi clase, a la causa del socialismo, en demostrar que entre tú y yo, a pesar de llevar el mismo apellido, no hay nada de común.

1948

En la lucha los errores son posibles, pero si hay un punto donde no existe lugar a error para un comunista honrado es en la aceptación sin discusión del papel dirigente del gran país del socialismo, del partido bolchevique y del camarada Stalin; en la adhesión y la fidelidad sin límites a quienes son nuestro ejemplo y nuestra guía.

¿Cómo dividirían ustedes la palabra servil?

1952

En este último tiempo he tenido la oportunidad de conocer una serie de trabajos del camarada Stalin, sobre los problemas del trabajo del partido, publicados entre 1901 y 1912, y reproducidos en sus Obras Completas, comprobando que cuestiones que para mí se presentaban llenas de dificultades, nuestro gran maestro y jefe las había resuelto de manera admirable hace ya muchos años. No quiero tratar de disculparme ni de disminuir mi responsabilidad, al contrario, es claro que con una mayor preparación ideológica, un mayor conocimiento del trabajo de los bolcheviques, estudiando de una manera más completa y seria al camarada Stalin, hubiera trabajado mejor.

¡Oh Capitán, mi Capitán!

***

Más sobre el personaje, este sábado a la hora habitual: hemos entrevistado a José Javier Esparza, a propósito de su Libro negro de Carrillo.

Mario Noya

http://blogs.libertaddigital.com/ld-libros

Nenhum comentário:

 
Locations of visitors to this page