terça-feira, 20 de abril de 2010

Este cuento se ha acabado

Los cuentos clásicos contienen estereotipos sexistas, dice Igualdad.

El pasado 7 de marzo el Instituto de la Mujer y FETE UGT presentaban en el ministerio de Bibiana Aído la campaña Educando en igualdad, una iniciativa que tiene como objetivo principal la “sensibilización y formación en el ámbito educativo desde la perspectiva de género”.

Para tal fin, los actores implicados en esta revolución educativa han editado unas guías didácticas para profesores y alumnos, han puesto en marcha la web www.educandoenigualdad.com y han creado un grupo de formadoras que presentará los materiales de la campaña en diferentes centros educativos de toda España.

Basta un vistazo a la guía para comprobar que se cierne sobre las aulas españolas una nueva -y enorme- ración de adoctrinamiento ideológico.

En primer lugar, se dice que “no hay una forma determinada de ser niña o de ser niño” y que cada persona es única, original y especial, sin más distinciones que las establecidas por uno mismo y, por supuesto, sin ninguna establecida por el sexo.

Sigue la guía con los cuentos infantiles, “llenos de estereotipos sobre las mujeres y los hombres”. El problema de relatos como La Bella Durmiente, Cenicienta o Blancanieves radica, dice Igualdad, en que “colocan a las mujeres y a las niñas en una situación pasiva, en la que el protagonista, generalmente masculino, tiene que realizar diversas actividades para salvarla”.

Desde ahora, los pequeños no podrán leer sin más estos clásicos de la factoría Disney; tendrán que analizarlos de “forma crítica” para no pasar por alto los papeles estereotipados de hombres y mujeres.

Para ello, deberán escuchar el cuento titulado La princesa diferente. De nombre Alba Aurora, a esta princesa le gustaba subir a los árboles, escalar y hacer acampada. Cuando vio al Príncipe Azul que venía a rescatarla, Alba Aurora le explicó que no tenía nada ni nadie de quien ser rescatada; cogió al príncipe del brazo y “juntos se fueron a ver la Muralla China”.

Termina el relato con un “colorín colorado, este cuento tan sólo ha comenzado”; y lo cierto es que es así, porque además de los cuentos los alumnos tienen que replantearse también sus juegos. “Es importante que los alumnos y alumnas se expresen con libertad y desarrollen aquellas habilidades y actitudes que prefieran, pero también podemos invitarles a explorar juegos que tradicionalmente desarrolla el otro sexo”, recomienda la guía, que considera que “con demasiada frecuencia las alumnas y alumnos son orientados a hacer aquellas actividades que responden a los estereotipos sexistas”.

Por eso, es muy importante “que tomen conciencia de que pueden explorar todas las posibilidades” y que tengan “a su disposición todo tipo de juegos, materiales, vestimentas y espacios”.

Finalizada la etapa infantil, los alumnos de Secundaria se encuentran con más educación ‘en igualdad’. En este caso para, entre otras cosas, ayudarles a decidir su “proyecto de vida sin caer en trampas sexistas”.

El hombre no inventó el fuego

Y es que, según la guía, “siguen existiendo referencias sociales heredadas que, en forma de estereotipos sexistas, nos encorsetan en determinados modelos e influyen poderosamente en nuestras elecciones profesionales y vitales”. El documento de Igualdad alerta al alumnado de que “los estereotipos pesan tanto que pueden hacernos creer que deseamos algo que no sería nuestra opción si perteneciéramos al otro sexo” y recomienda “explorar todas las posibilidades, adoptando una actitud crítica ante los estereotipos que te dicen qué se espera de una mujer o de un hombre”.

Además, ya en el capítulo titulado “Habitando felizmente nuestros cuerpos”, anima a los alumnos a afrontar el periodo de “descubrimiento, experimentación, apertura y crecimiento afectivo-sexual” sin tener en cuenta los “deberías”. “Debería ser más o menos…”, “debería gustarme ese tipo de persona”, “debería sentir esto o lo otro”, “debería gustarme esto o lo otro”, “debería hacer esto o lo otro”. El único ‘debería’ válido, dice Igualdad, “es el que procede de una consideración cuidadosa de lo que sinceramente os sienta bien (…) y os hace felices”.

Rosa Cuervas-Mons

http://www.albadigital.es

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