quinta-feira, 8 de abril de 2010

Un gran señor

La primera palabra que me viene a la mente al conocer la noticia de la muerte de Guillermo Luca de Tena es señorío. Con él desaparece un gran señor. Un señorío marcado por dos características: la fidelidad y la lealtad. La fidelidad a un patrimonio tradicional que él había recibido. Estoy hablando del gran patrimonio de lo que significó ABC, fundamentalmente en lo que significó ABC en la cultura española. Varias veces oí a Guillermo, en conversación privada y en sus intervenciones en la entrega de los premios Mariano de Cavia, Luca de Tena y Mingote, cómo se sentía orgulloso de ser el heredero responsable de esa tradición de acogida liberal a los grandes escritores españoles con independencia de las filiaciones ideológicas y políticas de cada uno de ellos, atendiendo solamente a lo que era su valor literario, su valor cultural.

Yo me crié de niño en casa con la lectura de ABC. Mi padre -se lo conté varias veces a Guillermo Luca de Tena- coleccionaba artículos recortados de ABC. Llegó a tener una verdadera hemeroteca. Yo conservo los artículos publicados en ABC por Víctor de la Serna, Azorín, Ortega, Pérez de Ayala... Me crié con todo ello y, sin duda, ABC estuvo ahí en la formación de mi gusto literario, de mis preferencias y mis preocupaciones literarias.

Y, cuando me llamaron años después para colaborar en ABC, me sentí absolutamente orgulloso de entrar, aunque fuera un poco por la puerta falsa, en esa línea de tradición literaria y cultural riquísima de ABC, como ningún periódico español ha tenido. Y Guillermo Luca de Tena era consecuentemente fiel a ese patrimonio recibido, a la responsabilidad de mantenerlo abierto. Y eso lo mantuvo hasta el final. A él le tocó, con dificultades -son sobradamente conocidas-, tomar la antorcha de ABC, seguir con ella y llevarla a través de tiempos nuevos. Con él desaparecen una generación y una manera de entender el periodismo y de vivirlo.

Hay un capítulo que quiero subrayar, especialmente sensible para mí: lo que significó ABC para la Academia. Guillermo Luca de Tena siempre reservó un lugar especial, un enorme cariño, a los académicos y a la institución. Y creo que debo reconocerlo en este momento. El periódico abrió sus puertas a la Academia en unos tiempos en que muy pocos la atendían.

Fidelidad... y también lealtad. Porque, junto con esa fidelidad a la tradición cultural de ABC, a la gran tradición liberal de quien abre los brazos al valor de la cultura por sí misma, sin entrar en diferencias y disquisiciones de filiaciones ideológicas y políticas, la otra característica que tenía como común denominador, y que era apoyo y expresión a la vez de ese señorío del que hablo, era la lealtad. La lealtad en él era muy clara: a España y a la Corona. Y España y la Corona eran, para Guillermo Luca de Tena, la cara y cruz de una misma moneda, de una misma realidad.

Vuelvo a recordar las intervenciones en la solemne entrega de los premios Mariano de Cavia, Luca de Tena y Mingote, en las que siempre se cuenta con la presencia de algún miembro de la Casa Real. Guillermo, siempre con palabras nuevas, con nuevas formas y en sintonía con los cambios que se iban produciendo, siempre volvía a repetir que ABC estaba donde había estado y donde estaría siempre: en ese servicio a lo que es España y a lo que ha significado y significa la Corona en la tradición, en la Historia y en la realidad viva de España hoy.

Todo esto es lo que me sugiere a mí la noticia de la muerte de Guillermo Luca de Tena, junto con la tristeza de perder a una persona tan señorial, y tan amigo al mismo tiempo, tan abierto y tan llano.

VÍCTOR GARCÍA DE LA CONCHA, Director de la Real Academia Española

www.abc.es

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