El fallecimiento de Guillermo Luca de Tena, presidente de Honor de ABC, constituye una pérdida irreparable para todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo. Me unían a él una larga amistad de muchos años y una honda admiración.
También es una gran pérdida para España. Lo que distingue a las naciones que son verdaderamente grandes, a las que dejan su huella en la Historia, es la existencia en ellas de una densa vida civil que les proporciona estabilidad y referencias seguras más allá de las modas pasajeras y de las novedades de temporada. Una vida civil vigorosa y sana guarda un depósito de experiencias y enseñanzas que permiten a una nación saber lo que ha sido, lo que es y lo que puede llegar a ser.
Pero ése es un patrimonio que pasa de generación a generación en forma de tradición y de legado sólo porque algunas personas tienen la voluntad, el talento y la generosidad de custodiarlo y de ofrecerlo a su país. Esa actitud, que podríamos llamar «grandeza conservadora», es la que distinguió siempre a Guillermo Luca de Tena, y es la única que permite el progreso real y duradero.
Guillermo Luca de Tena recibió el impagable legado que es la inmensa empresa editorial y cultural que evoca la marca ABC, y nos ha transmitido ese legado dejando en él su huella imborrable y elevándolo a una nueva altura.
Todos los que le conocimos guardamos deudas de gratitud hacia él, pero, sobre todo, guardamos un mensaje fundamental: siempre, aun cuando las circunstancias sociales y políticas son adversas, es posible trabajar por el bien del país, ensanchar sus horizontes, dignificarlo y engrandecerlo.
Descanse en paz.
José María Aznar
www.abc.es

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