Teniendo claro que el gobierno Zapatero dejará pasar en balde un año más la necesaria reforma legislativa no podemos dejar de exigir a la ministra Aído que afronte de una vez tres focos de desigualdad claves para una verdadera política nacional: igualdad salarial, conciliación laboral y protección familiar.
Es clamoroso observar que durante estos ya largos seis años, el gobierno Zapatero, con todo un ministerio de igualdad, con minúsculas, no ha impulsado medida alguna para dar respuesta a la clamorosa necesidad de actuar y tomar decisiones que lleguen a los hogares, a los centros de trabajo, a la calle, a la sociedad real. El Partido Popular ha visto una y otra vez cómo el PSOE sigue rechazando todas nuestras propuestas para el fomento del empleo entre las mujeres, así como decenas de medidas y propuestas para alcanzar la igualdad definitiva.
El impulso dado durante los gobiernos del Partido Popular para ahondar en un modelo laboral y social más coherente con los retos de la plena igualdad ha sido simplemente despreciado. Frente a ello, subsiste el feminismo trasnochado de colectivos cerrados y minoritarios al cobijo del gobierno socialista, que hacen de ello una privilegiada forma de vida alejada totalmente de la realidad cotidiana.
Frente a la desigualdad salarial que todavía subsiste en determinados sectores, donde las diferencias alcanzan hasta el 25 por ciento, hoy, más que nunca, se hace necesario incidir en la erradicación de tales prácticas y en la consideración del esfuerzo y el trabajo de acuerdo al resultado y la capacidad, sin condicionamientos de género.
Con las universidades y empresas llenas de mujeres, ¿qué ocurre para que el panorama cambie radicalmente cuando observamos el mapa de responsables directivos? Ahí está la clave. De las más de 300.000 reducciones de jornadas por cuidado de hijos o enfermos en 2009, el 98 por ciento eran mujeres.
En Europa, por donde tanto le gusta pasearse la señora Aído, tenemos modelos reales y factibles donde los gobiernos amparan marcos legales donde empresarios y trabajadores han encontrado fórmulas versátiles, avanzadas y conciliadoras para que aquellas mujeres que quieran tener una carrera profesional plena puedan hacerlo sin renuncias ni pérdida de calidad de vida.
Frente a la desprotección que sufre en estos últimos años la familia, llega el tiempo de políticas favorecedoras para, no sólo encontrar el ansiado equilibrio en el reparto de papeles para hombre y mujer, sino, mucho más importante, para que tener hijos deje de ser un acto de sacrificio económico, laboral e incluso de salud.
Si de verdad el actual Ministerio de Igualdad tuviera algún sentido sin duda sería el de impulsar un cambio de cultura, no con discursos reivindicativos o agresivos, donde subyace una permanente y artificial guerra de sexos, sino con medidas concretas en el ámbito educativo, laboral, económico e incluso de organización social.
Como decía, intento no perder la esperanza en que la ministra Aído, que el gobierno Zapatero, tome de una vez por todas alguna decisión y atiendan las demandas de toda una nación que llama al cambio ante tantos retos pendientes. Por ahora, el teléfono de la ministra sigue comunicando.

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