quarta-feira, 17 de março de 2010

Una sonrisa en forma de U

Mal dadas vienen para Hugo Chávez. Las legislativas del pasado domingo en Colombia fueron toda una muestra de hasta qué punto la seguridad democrática promovida por el presidente Uribe cuenta con amplísimo respaldo popular. Y a quien peor le fue en las legislativas fue a los candidatos más contrarios a esa política, los más afines a tesis que puedan confundirse -quizá sólo desde fuera de Colombia- con los postulados del chavismo.

Sin duda el gran triunfador del domingo fue el Partido de la U de Uribe. Es en puridad un partido moderno frente a los clásicos Conservador y Liberal. En Colombia los dos partidos históricos son una suerte de movimientos supraideológicos a los que se pertenece por razones genéticas antes que ideológicas. En ese sentido, la U tiene una coherencia interna que falta en el segundo y tercer clasificados del pasado domingo. Y de las primarias celebradas ese día salió un Partido Conservador fracturado entre Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias. Si hubiera coherencia doctrinal sería relativamente sencillo mantener unido a un partido en el que la diferencia de votos entre ambos es milimétrica. Pero cuando falta esa unidad las posibilidades de que el excelente resultado legislativo del conservatismo desemboque en la fractura del partido son muy altas.

Por contra, la izquierda colombiana que en 2006 disputó a Uribe las presidenciales en la segunda vuelta tiene hoy muchas posibilidades de no llegar tan lejos. El Polo Democrático obtuvo el domingo unos paupérrimos resultados que dejan su bancada en el Senado en sólo ocho legisladores y la candidatura presidencial de Gustavo Petro contra las cuerdas. Y todavía peor pinta para el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, otro opositor del modelo uribista, que aparecía en las encuestas como uno de los políticos más populares del país. Presentó su propia lista a en las legislativas y sacó un 0.

Ramón Pérez-Maura

www.abc.es

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